Nuevo giro de tuerca a las relaciones a distancia. Parecía que con la mensajería electrónica y las videoconferencias estaba todo dicho... Pues no, y de ello se ha encargado la compañía Distance Lab, que ha parido un curioso invento bautizado como Mutsugoto. Evidentemente se trata de una obra de ingeniería japonesa.
El sistema consiste en que dos amantes a distancia pueden hacer figuras de luz a distancia. Cada uno se coloca en una cama, por ejemplo, y por medio de anillos sensibles al tacto y visibles desde una cámara situada sobre la citada cama, un sistema de seguimiento informático vigila el movimiento del anillo cuando el usuario lo mueve por donde quiera, inclusive el propio cuerpo. Cuando las dos figuras entran en contacto, cambian de color.
Desde luego no hay roces, contacto físico ni nada que se le parezca, pero con un poco (o un mucho) de imaginación algo se podrá hacer. Una cosa está clara: nadie se podrá quejar de mal aliento del amante...
(PD: parece algo más útil para espías que para amar propiamente dicho)