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Escrito por NOTICIAS Triplannet.com
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La ciencia ha entrado a rebatir a los defensores de la laxitud en la enseñanza. En no pocos países se permite a los escolares pasar de curso sin haber aprobado todas las asignaturas cursadas. En muchos casos se trata de maquillar las cifras del paro engordando la de los estudiantes y en otros se hace en aras de evitarle excesivo estrés a los docentes.
Pues bien, la Universidad Estatal de San Francisco acaba de publicar un estudio que asegura que aquéllos que trabajan duro para aprender el desarrollo de una técnica o la resolución de un problema matemático sí que experimentan un proceso de estrés intensos durante ese aprendizaje, pero a largo plazo son más felices que quienes no lo sufrieron. Es lo que tiene.
El científico Ryan Howell explica en la revista Journal of Happiness Studies que el proceso de hacernos buenos en algo, incluida una habilidad física, requiere de una fase de dolor que se acaba convirtiendo en bienestar con el paso del tiempo. En consecuencia, científicamente los que se esfuerzan tienen más cerca el logro de la felicidad.
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