| La vuelta al mundo en silla de ruedas |
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Querer es poder y la fe mueve montañas. No se trata tan sólo de un par de refranes más o menos bien intencionados, sino de unas máximas que puden ser llevadas a efecto si media una propuesta en firme. Albert Casals es la prueba viviente de ello. Se trata de un joven catalán (18 añitos le contemplan) que acaba de parir un libro donde resume "El mundo sobre ruedas" (editorial Martínez Roca). Albert, a quien una leucemia infantil condenó a desplazarse en silla de ruedas, lleva cuatro años recorriendo el mundo solo, haciendo autoestop y sin apenas dinero. Así es como se lo pasa bien.Tras un viaje 'iniciático' a Bruselas junto a su padre para foguearse con los problemas de movilidad que supone que tener que desplazarse en silla de ruedas, pronto pidió permiso para volar en solitario. Dicho y hecho. "Todas las personas tienen algo bueno, no hay que tener miedo de lo que pueda pasar", resume. Es su manera de entender la vida. Lo dice alguien que ha estado en lugares tan dispares como Japón, Tailandia, Malasia Panamá, Colombia, Perú, Escocia, Grecia, hasta un total de medio centenar de países. Tan sólo en una ocasión Albert confiesa haber sentido miedo, "fue una vez que unos contrabandistas me llevaban en su barca por unas islas que hay entre Panamá y Colombia y las olas me tiraron al mar. A pesar de la silla, pude nadar y en seguida me subieron a la lancha. Fue un gran susto, aunque ahora visto con perspectiva me río de ello y hasta me parece divertido". En otra ocasión se coló en una de las zonas más deprimidas de Lima, la capital de Perú, donde casi nadie se atreve a acceder. "No pasa nada, dice, hasta me hice amigo de unos ladrones", confiesa. Su pasión es juntarse con los más pequeños. "Les hago juegos de magia y también toco instrumentos musicales, como la flauta", asegura.
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Querer es poder y la fe mueve montañas. No se trata tan sólo de un par de refranes más o menos bien intencionados, sino de unas máximas que puden ser llevadas a efecto si media una propuesta en firme. 
