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Escrito por NOTICIAS Triplannet.com
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El ser humano muchas veces da asco. El gobierno canadiense ha aprobado estos días atrás la apertura de la temporada anual de caza de focas en la isla de Terranova. Para la presente edición se ha aprobado un incremento en las piezas de 100.000 más, por lo que la ley permite a los cazadores llegar a las 380.000 focas. Se trata de un animal cuya carne no se utiliza para el consumo humano, sino para elaborar piensos: tienen más valor sus pieles y los aceites que sirven para hacer jabones. Lo peor de todo es que el origen de la decisión es político. Los principales analistas coinciden en que se trata de una respuesta a la prohibición que ha dictado la Unión Europea de comerciar productos derivados de este animal. No quieres sopa, pues toma dos tazas. La que paga el pato es la foca, obviamente. La resolución de la UE entrará en vigor en agosto.
Como era de esperar, Canadá está buscando nuevos mercados donde colocar el producto. Ha aparecido China: el gigante asiático, ávido de todo lo que suene a consumismo, está respondiendo bien a las expectativas, a pesar de que el valor de las pieles está en clara decadencia. Para colmo de males para las focas, este invierno ha sido el más cálido de los últimos 60 años y la calidad del hielo en el que habita la foca arpa ha sufrido notablemente. Se estima que hoy viven algo menos de siete millones de focas en Terranova. Las autoridades canadienses aseguran que la caza es sostenible y que muchas familias viven de sus ingresos.
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