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Escrito por NOTICIAS Triplannet
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Los efectos del cambio climático, entendido como el desajuste del régimen de precipitaciones y de temperatura que de forma acelerada se viene experimentanto en medio mundo, llega incluso a alterar los hábitos sexuales de algunas especies animales. Las ranas llamadas Ranitomeya variabilis, naturales del Perú, han modificado su comportamiento reproductivo debido a la disminución del agua en los estanques que habitan.
Sucede que este tipo de batracio es monógamo y sólo se aparea con una pareja en condiciones ambientales beneficiosas; es decir, cuando existe suficiente agua en los estanques de bromelias donde vive. Este escenario ahora no es habitual y los machos y hembras han decidido que lo importante es garantizar su descendencia y han comenzado a aparearse con más individuos.
Esto supone un cambio en el modo de vida de más de un milenio de antigüedad: desde siempre, la madre sólo ponía uno o dos huevos y ni ella ni el macho abandonaba el hogar cuando se trataba de cuidar a las crías. Muchas 'parejas' de ranas se han roto para asegurar la pervivencia de la especie.
La rana que nos ocupa es venenosa y abunda en zonas selváticas, aunque actualmente está siendo muy depredada por la acción humana. De piel tóxica y colorida, estos anfibios diurnos son presas de culebras y otros depredadores, pero ahora también deben enfrentarse a un ambiente hostil en el que los renacuajos se mueren y hasta se comen unos a otros ante la falta de espacio y de agua.
Obviamente, la Ranitomeya variabilis ha entrado en la lista roja de especies amenazadas. En el número de marzo de la publicación The American Naturalist se avanza un detallado estudio de este curioso asunto.
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