| Recetario práctico para hacer de motero |
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| Multi-país |
| Escrito por Ignacio Díaz Pérez |
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Las tienen en algunas tiendas, como Unika Motos, en Sevilla (mi ciudad en España), no en todas. Luego sólo me faltaba asegurar la funda a la moto. Ahí me la jugó el de la tienda, lo tengo que decir. Me trajo un soporte, pero no cayó en la cuenta de que las custom tienen un diámetro de tubo (el manillar, mismamente) mayor que el resto de las motos. Así que el soporte no me servía... Al final, la cogí con bridas de plásticos compradas en la ferretería. Solución perfecta y barata.
Mi Drag Star de sólo 40 caballos se ha portado como una campeona. Es cuestión de conocerla. ¿Velocidad? No necesita más. A 100 ó 110 es un placer conducirla y su consumo es más que razonable. A partir de 120 responde bien, aunque el consumo empieza a ser elevado. Los 140 los alcanza (en ciertas condiciones, incluso se pone a 150-160), pero hay que tener mucho dinero para darle de beber. De todos modos, soy de los que piensan que no hay que correr, no se disfruta igual. ¿Potencia? Bueno, tal vez se queda algo corta... Responde bien en circunstancias favorables, pero es un poco lenta de respuesta cuesta arriba si uno pretende apurar la velocidad de la máquina hasta sus límites. ¿Fiabilidad? Pues qué queréis que os diga. Ni un problema, ni una queja... Salvo una noche en Santurtzi y tres dentro del Pride of Bilbao (el nombre del ferry), ha dormido a la intemperie todo el tiempo. Arrancaba a la primera, a lo mejor abriéndole un poco el starter, pero para eso está.
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