Recetario práctico para hacer de motero PDF Imprimir E-mail
Multi-país
Escrito por Ignacio Díaz Pérez   

El conocido monumento al motorista caídoAntes de emprender mi viaje me tuve que hacer con el GPS, instalarle una toma de mechero a la moto por aquello de la limitada autonomía de estos aparatitos y encontrar alguna solución para poder llevar el navegador cogido a la moto de una forma segura sin necesidad de gastarte los 600 euros que cuesta el Tom Tom Rider o los 700 y pico de su equivalente de Garmin. Yo me compré uno de coche, sin salida de auriculares, ni bluetooth ni nada de eso. Pantalla táctil, panorámica para ver un poco mejor, y punto. Luego, una funda hermética específica para las motos.

Las tienen en algunas tiendas, como Unika Motos, en Sevilla (mi ciudad en España), no en todas. Luego sólo me faltaba asegurar la funda a la moto. Ahí me la jugó el de la tienda, lo tengo que decir. Me trajo un soporte, pero no cayó en la cuenta de que las custom tienen un diámetro de tubo (el manillar, mismamente) mayor que el resto de las motos. Así que el soporte no me servía... Al final, la cogí con bridas de plásticos compradas en la ferretería. Solución perfecta y barata.


Estoy contento con el viaje, la verdad. No han sido muchos días, no han sido en realidad tampoco demasiados kilómetros sobre la moto, unos tres mil, si no tenemos en cuenta, claro, los trayectos de ida y vuelta de la moto en el ferry entre el País Vasco y el sur de Inglaterra. Pero ha estado bien. A la vuelta pensaba en la cantidad de cosas que he hecho y la cantidad de situaciones diferentes que he vivido en sólo ocho días, tres de los cuáles me los he pasado, prácticamente, dentro de un barco, viendo sólo agua a mi alrededor. Pero la experiencia ha merecido la pena. He desconectado, de manera controlada, claro, de mi cotidianeidad, que lo necesitaba. He disfrutado de mi libertad, que no siempre somos conscientes de ello. Me he puesto a prueba yo y he puesto a prueba la moto. No se necesita una Harley ni una 1.900 ni una touring ni grandes equipajes para disfrutar de la carretera.

Mi Drag Star de sólo 40 caballos se ha portado como una campeona. Es cuestión de conocerla. ¿Velocidad? No necesita más. A 100 ó 110 es un placer conducirla y su consumo es más que razonable. A partir de 120 responde bien, aunque el consumo empieza a ser elevado. Los 140 los alcanza (en ciertas condiciones, incluso se pone a 150-160), pero hay que tener mucho dinero para darle de beber. De todos modos, soy de los que piensan que no hay que correr, no se disfruta igual. ¿Potencia? Bueno, tal vez se queda algo corta... Responde bien en circunstancias favorables, pero es un poco lenta de respuesta cuesta arriba si uno pretende apurar la velocidad de la máquina hasta sus límites. ¿Fiabilidad? Pues qué queréis que os diga. Ni un problema, ni una queja... Salvo una noche en Santurtzi y tres dentro del Pride of Bilbao (el nombre del ferry), ha dormido a la intemperie todo el tiempo. Arrancaba a la primera, a lo mejor abriéndole un poco el starter, pero para eso está.

 

Ignacio Díaz Pérez

 

Comentarios (1)Add Comment
0
Ricardo
mayo 26, 2009
Votos: +0
...

he leido las otras historias y se nota que disfrutas a tope yendo a dos ruedas.

Espero que tengas mas proyectos. Te recomiendo Escandinavia en verano que es donde vivo...a final de junio la mejor epoca para llegar al norte de noruega, por ejemplo.

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