| Una gymkhana para llegar a Chisinau (I) |
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| Multi-país |
| Escrito por David Navarro |
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Todo empieza en el aeropuerto de la ciudad ucraniana. A pesar de que previamente me había informado de horario y precios, me encuentro con la sorpresa después de estar esperando casi una hora en la cola y que el servicio vale más de 100 euros para un trayecto de tres horas. Craso error, la verdad que apunté el precio unos días ante y pensé que me había equivocado, pues no. Resulta que es un transporte como de lujo fletado por una compañía aérea. Vuelta a empezar. Mis compañeros de viaje y yo cogemos un taxi a la estación central. Allí preguntando, damos con la taquilla de los autobuses a Chisinau, a un precio algo más aceptable, unos ocho euros. Nuevo inconveniente el próximo que sale con plazas era dentro de nueve horas, a pesar de que la frecuencia es grande, uno cada hora. No podemos coger cualquiera, ya que la mayoría de rutas pasan por Transnistria, y no conviene pasar por allí. Transnistria es un estado autoproclamado y separados de Moldavia. El nombre completo es República Socialista Soviética Moldava de Transdniestria y su capital Tiráspol. Si nosotros cogiéramos la línea directa, al llegar a la frontera ucraniana nos pondrían el sello de salida del país y entraríamos en Transnistria. El camino seguiría hasta Chisinau, pero al no reconocer Moldavia a esta república separatista, no te visan el pasaporte de entrada en el país. Aunque estás dentro, hay un problema para salir. Ya que si sales por un paso fronterizo moldavo no te sellarían, porque sin sellado de visa de entrada es como estar ilegalmente en el país. Por este motivo, el autobús que teníamos que coger tenía que pasar por el puesto fronterizo de Palanka. Decididos a no esperar, negociamos con taxis para que nos llevaran hasta Chisinau. Empezó el festival de engaños. Precios altísimos, queriéndote meter por Transnistria a pesar que insistíamos que por Palanka, y lo peor, todos estaban más que compinchados. Por fin uno dio un precio algo más razonable, 100 euros. De repente nos lleva dentro de la estación y nos dice que metamos las maletas en un autobús. Yo que me lo olí nada más dirigirnos allí. Le dije: “que me quieres meter en un autobús regular, estás loco, tienes mucha cara”. Otra vez a negociar, y ya por los mismos precios decían que nos dejaban en Palanka y allí en la frontera otro taxi nos recogería. Otro engaño más. Negociando la forma de pago y suponiendo que nadie nos recogería en la frontera aceptamos. Ellos seguían llamando por el móvil y el tiempo pasaba. Demasiada intermediación y nadie solucionaba nada. Teníamos confianza cero. Así que cansados de tanto teatro, anduvimos unos doscientos metros y cuando vimos el primer taxi, le dijimos que nos llevara a Palanka y nos pidió cuarenta euros. Así que rápidamente nos montamos. Qué fácil fue... al final.
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Comentarios (2)
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Ojito con Transnistria.
Unos amigos cruzaron en coche de Moldavia a Ucrania pasando por Transnistria y aquello es un nido de mafia y traficantes de armas. Es un tránsito cortísimo, pero tuvieron que soltar un pastón en sobornos de "o pagas, o pagas". Muy mal sitio para ir y sin nada que ver. Existe porque tiene el apoyo de Rusia: algo como lo que ocurre en Georgia o Armenia con Nagorno Karabaj. |



Odessa no dista mucho de la capital Moldava, Chisinau. Mi intención era llegar hasta allí. Pero a veces no es todo tan fácil como parece. 
