| Cangurismo militante al poder |
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| Australia |
| Escrito por Oliver Garreck |
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En cualquier caso, y sin desmerecer nada a este animal tan simpático, no puedo negar que mientras que se asegure la sostenibilidad de la especie, darse el gusto de degustar un buen filete de canguro es exactamente eso, un gustazo en toda regla. Les cuento cómo nos las gastamos en Mackay, mi pueblo, a la hora de poner en la mesa esta delicatessen. Lo primero es mezclar en una fuente chalotes con vino tinto, ajo y cebolletas. Lo tapamos bien y lo metemos en el frigorífico hasta el día siguiente. Cuando llegue ese día escurrimos la carne de canguro, la freimos en una sartén con aceite bueno a fuego fuerte, unos tres minutos por cada lado. Entonces la sacamos del fuego y la reservamos en una fuente. Le añadimos al jugo que ha soltado la carne algo de nata, ponemos sal y pimienta y bajamos el fuego hasta que la salsa se espese. Para servir, lo cortamos en filetes y le ponemos salsa por encima. Los ingredientes son: medio kilo de carne de solomillo de canguro, dos dientes de ajo, una cebolleta picada, dos cucharadas de aceite de oliva, un vaso grande vino tinto, media taza de nata líquida, sal y pimienta (al gusto).
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Comentarios (2)
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Como buen australiano, soy el primero que le tiene un cariño tremendo a los canguros, seña de identidad de nuestro país y animal estético y que aporta mucho. Más de uno y más de dos debería tomar buena nota de la manera como los 
