| Extorsión con glamour en Arkadia |
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| Ucrania |
| Escrito por David Navarro |
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Era tarde, casi las once de la noche, mis amigos y yo necesitábamos un hotel. El primero que fuimos, con muy buena pinta estaba lleno. Eso sí, la cosa prometía, mucha gente muy arreglada preparada para salir de marcha… ¡y eso que era lunes!. La recepcionista bastante simpática llamó a un par de hoteles, y por fin en uno nos acogieron, el mítico Arkadia Hotel, todo un vestigio del veraneo soviético. Un edifico muy antiguo, y su sistema de gestión un poco anclado en la burocracia comunista. En recepción te dan un volante, cuando llegas a la planta se lo muestras a la responsable de planta y esta te da las sábanas y lo que falte a la habitación. Ducha rápida y camino a la marcha. Primero, algo para cenar, un par de perritos calientes y un litro de cerveza por un par de euros. No estaba mal. La zona de salida está cerca de la playa y es una zona peatonal. Nada más entrar en ella, un grupo e cinco o seis policía nos paran. Nos piden los pasaportes. Yo y otro no lo llevábamos encima y le di mi documento nacional de identidad. Me miró a la cara, y me dijo que tenía un problema. Yo insistía en volver al hotel por el pasaporte, ya que estaba bastante cerca. Pero él seguía con que tenía un problema. Así que llamó a un compañero que hablaba un poco de inglés y volvió a decir que no se podía ir sin pasaporte y sin el resguardo de inmigración, y por lo tanto teníamos un problema. El se mostró simpático, dijo que los españoles le caían bien y que lo podíamos solucionar mediante un pequeño regalo. Es decir, una extorsión en toda regla. Me metí la mano en el bolsillo y saqué un billete de unos 50 hryvnia (unos 5 euros). El rápidamente me dijo que lo guardara, que había mucha gente, y que le parecía poco. Como vi que se ponía nervioso cuando saqué el billete, lo volví a hacer, y como había mucha gente transitando la calzada, me dijo que de acuerdo. Hicimos un intercambio del billete y mi identificación con un apretón de manos. Preocupado porque otros ‘colegas’ me volvieran a parar y pedir más pasta. Le consulté en volver al hotel, y me dijo que no hacía falta, que preguntara por él si alguien me paraba, que estaba interconectado con walkie talkies. Perfecto, ya había pagado el salvoconducto, era momento para disfrutar. Había varias discotecas y bares. El primero cerca de la discoteca Arkadia, fue el sitio perfecto para beber un vodka con zumo de manzana, mientras pandillas de jóvenes se peleaban unos contra otros. Cuando llegó la sangre se acabó el vodka, mejor entrar en una de las discotecas. La opción fue Ibiza Club. En forma de cueva y con un graderío en forma de reservados con estilo de anfiteatro y con un color blanco cal que daba brillo al lugar. Asombroso. El ambiente, no tenía ni un pero. Increíble las chicas, todas parecían modelos. Música espectacular. Era el sitio. Junto a Ibiza, está la discoteca Itaka, la pista vibra a ritmo de la música. Hay que entrar con fuerzas, porque el lugar lo exige, ya que todo el mundo baila al mismo ritmo. Muy divertido, todos a la derecha, luego a la izquierda,… De Arkadia se puede seguir hablando como camareros cobran las copas a un precio y otros al doble, italianos por doquier, lluvia de pétalos de rosa en la pista de baile o de una gogo que hacía el pino puente y se daba la vuelta al completo. Es de los sitios que siempre se agrace volver. Ibiza Club
Itaka Club
Ibiza Club
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Ummm... Ucrania, mes de agosto. Suena bien, sobre todo por estar en 
