| Llegar solo a Kazantip no es problema |
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| Ucrania |
| Escrito por David Navarro |
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Allí entré en solitario al recinto donde cientos de personas en la playa esperaban el momento del ocaso. Lo primero que hice fue pedirme un botellín de cerveza en el DJBar. Y me busqué un sitio en una pasarela que lleva a una discoteca sobre el mar. Todo el mundo sentado en la arena o sobre las distintas plataformas, bebiendo, haciendo muchísimas fotos, incluso algunos disfrazados y siempre con una música chill-out. Todo un momento de lo más espiritual, sólo conmigo mismo, pero rodeado del más puro ambiente de fiesta… Tenía ganas de hablar con alguien para transmitir mis sensaciones…pero mi ruso y ucraniano estaban a cero. Muchos desde su baño esperaban a que el sol se ocultara. Por fin llegó el momento en el que el gran astro se escondió a golpes sobrecogedores de gong, momento para los aplausos, abrir botellas de champan y brindar.
Pensé, "ahora empieza la gran fiesta"... pero qué iluso. ¡Me equivoqué! Todo un desfile salía por la puerta. No quedaba dentro casi nadie… tragedia. Ahora estaba solo de verdad y mis amigos no venían supuestamente hasta dentro de tres horas. Y con mi billete de una entrada y una salida, hacía que inevitablemente me quedara dentro. En un instinto de supervivencia, vi a unas chicas con unas jarras de mojitos, y le pregunté dónde podía tomarme una. Ellas muy amables me llevaron al lugar, Shit Happens Bar. Una de ellas trabajaba para la organización del festival. El garito lo habían convertido en un taller de pintar camisetas. La afamada pintora ucraniana Liana Mirosidina era una de las que marcaba su arte sobre las telas de algodón. Gracioso, porque tenían un tendedero para colgarlas y que se secaran. A mí me pintaron el símbolo del festival en el hombro y con letras doradas (el amarillo es el color oficial) la ‘KZ’, aunque con ‘Z’ hubiera bastado. Insistí que quería la ‘K’.
A eso de las dos, aparecieron mis amigos, bastante desorientados los dos, los llamaba desde lo alto de una mesa y no me hacían caso, y fueron directo a la barra. Por fin me vieron, nos fundimos en abrazos y rápidamente se integraron en la fiesta. Amigos de la noche seguían apareciendo. Uno de ellos que iba sólo con los calzoncillos y gafas de sol, otro con su gorra de capitán de barco, otro del que colgaban nueve visas de años anteriores,… eran innumerables los personajes. Bailaba y bailaba sin parar, además no paraban de caer pompitas de jabón. A eso de las cinco, tocaron las campanas, todo el mundo se fundía en abrazos felicitando el año nuevo. La fiesta continuaba a base de chupitos y chupitos, había uno que era con vodka, licor de cereza y limón exprimido que se quedaba en forma de cerebrito…buenísimo. Sin duda hasta el momento una de las mejores fiestas de mi vida.
Kazantip
Atardecer en Kazantip
Shit Happens Bar
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Era algo más de las seis de la tarde en Popovka en agosto. El sol se pone, es momento para entrar al festival más grande Europa del Este,
Mientras el tiempo pasaba, los mojitos iban cayendo, y continuaba haciendo amistades: el dueño del bar, la camarera que hablaba español, unas rusas, otros rusos... También proyectaron incluso una película de Cameron Diaz, 
