| Yalta es el balneario de 'Rusia' |
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| Ucrania |
| Escrito por David Navarro |
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Yalta está en la parte sur de Crimea, no muy lejos de capital de la república autónoma, Simferópol. Pero sus apenas 50 kilómetros atraviesan una zona montañosa. El trayecto entre estas dos ciudades está unido por la línea de trolebús más larga de toda Europa. Es bonito llegar a la ciudad y ver desde las alturas un universo de luces junto al mar. Para alojarse, hay una calle, no muy lejos del epicentro de la ciudad (donde hay una estatua de Lenin), en la cual muchas mujeres con carteles ofrecen alquilar un apartamento o habitación. Sin duda es la opción más económica, y más factible en pleno mes de agosto. Ya que esta a reventar. La ciudad tiene fama de ser la más cara de toda Ucrania, es donde viene la gente con dinero, sobre todos los rusos. Aunque el nombre de Yalta se hizo internacionalmente conocido tras la conferencia que tuvo lugar en 1945 tras la II guerra mundial entre los tres líderes más importantes del mundo en aquella época, Stalin (Rusia), Churchill (Reino Unido) y Roosevelt (EE.UU). Pudo ser el inicio de la guerra fría. La ciudad de noche tiene fama de mucha vida nocturna. Recorriendo el paseo, había mucha gente paseando, pero nada en claro para tomar algo. Un curioso puesto callejero retaba a echar un pulso a los viandantes. El tipo era delgado y su rival fuerte, tras dos derrotas, insistió por una tercera oportunidad. Fue entonces cuando ganó. Tenía pinta que había sido una estrategia para sacar más dinero. Sin ninguna información de dónde ir, un bar con mucha gente bailando y de aspecto cutre, fue el elegido. Una mesa para pedir, eso sí, con bastantes dificultades por el idioma y la antipatía de los camareros, pedí un par de botellas de vodka con un par de litros de zumo de manzana. Gracias a que un español que había allí, que sabía ruso e hizo de interprete. Aún así, el vodka tardó en llegar. Había dado tiempo en que el español nos contara todos los secretos de Yalta y de su mejor sitio de marcha, el Château. Pero quedaba mucho vodka sobre la mesa para retomar la noche.
El amanecer en Yalta entre montañas es espectacular, y más aún si subes a ellas. La carretera es más que sinuosa, pero muy frondosa de árboles, por lo que casi hasta el final del puerto no se observa el grandísimos desnivel. Un perfecto mirador para apreciar toda la bahía y comer un pincho de jabalí a la barbacoa. Esta zona es perfecta para hacer senderismo. Ha sido una visita relámpago al sur de Crimea, y tantas cosas que ver, como unas cuevas laberínticas, los balnearios, un palacio tártaro en las montañas, un par de palacios en Yalta o la bien conocida Sebastopol, la otra gran ciudad de vacaciones. Tomando buena nota pienso en un regreso no muy lejano.
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La península de Crimea forma casi una isla. Desde siempre fue territorio ruso, pero el
Unos ucranianos no paraban de hacerme preguntas: ¿Dónde me alojaba? ¿En qué trabajaba? ¿Si ganaba mucho dinero?... Todo bastante sospechoso. Yo los invitaba de vez en cuando a algún chupito de vodka. Ellos insistían que teníamos que ir a la playa a bañarnos. No me gustaba el plan. Así que tras liquidar con el vodka, lo mejor fue una retirada, ellos insistían con la playa y se despedían con miles de abrazos. Me volví a la cama con la espinita de no haber conocido el Château. Tendré que volver. 
