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Turquía
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Escrito por Ozalan Altintop
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El café turco, también conocido como café arábigo, es la bebida por excelencia del gigante euro-asiático, es decir, de mi país. Según parece, el origen de esta bebida se encuentra en Damasco y fue el extinto Imperio Otomano el que lo exportó por medio mundo. El café (kahve en idioma turco) necesita estar finamente molido, al punto de la harina. También necesitaremos agua fría y hay quien le añade un toque de agua de rosas para aromatizarlo.
Lo primero que precisamos es una jarra de cobre para sentirnos turcos de verdad. Si no la tenemos, pues tiramos con otro recipiente. Se puede hacer igual. Colocaremos dentro de la jarra un pocillo de agua por cada persona que vaya a tomar café y le ponemos al final medio pocillo extra.
Por cada pocillo (es decir, por cada 'ración') se pone una cucharada de té colmada de café. Se pone cucharada y media de azúcar por persona y se remueve todo hasta homogeneizar la mezcla. Entonces lo colocamos a fuego medio. Tenemos que estar muy atentos, porque estará preparado justo en el momento en que vaya a comenzar a hervir. No debe pasar del punto de ebullición. Lo suyo a la hora de servirlo es hacerlo como con la cerveza negra: primero se llena media taza, se deja reposar un poco y se acaba de rellenar hasta el final.
Hay que recordar que ya viene endulzado: no precisa más azúcar.
Ozalan Altintop
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