| Escalada al valle de los reyes del Ponto |
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| Turquía |
| Escrito por David Navarro |
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La sorpresa al llegar es inevitable. De repente encontrarte un boulevard junto al río Yeşil con casas hermosísimas cortando una de las laderas del río casi en plan colgantes y haciendo de mirador la otra. Me sentía como estar en Suiza. Detrás de las casas, está la montaña,donde resaltaban grandes tumbas escavadas en ella. No eran otras, que las tumbas de los reyes del Ponto. Un viejo reino de Anatolia que nació de la herencia de la desintegración del imperio que dejó Alejandro Magno y que cayó con la conquista romana. No obstante la estructura de esos mausoleos de piedras es sobrecogedora. Incluso el nombre de la ciudad es casi mitológico, ya que los griegos situaban por esta zona el reino de las amazonas. De ahí deriva su nombre que ha permanecido casi intacto tras más de dos mil años. Estrabón, famoso geógrafo griego nació aquí. Además de otros nombres de importantes nobles del imperio otomano. También Atatürk, el padre de la Turquía moderna, tuvo importantes momentos de su vida relacionados con Amasya, así lo homenajea con un bonito monumento en la plaza principal. La vista de las viejas casas otomanas, tan simétricas sobre el río, es más que agradable. Se puede cruzar a la otra orilla y callejear por allí, e incluso entrar en algunas de ellas. Tras eso se puede subir hasta las tumbas de los reyes del Ponto, hay 23, se conoce este lugar como el valle de los reyes. Para mi gusto, lo bonito es verlas desde abajo, pero desde arriba la vista sobre la ciudad y la cordillera en que se encuentra merece más que la pena. Además de ser una ciudad muy turística, sobre todo a nivel local, su potencial económico le viene por las manzanas, las más famosas de Turquía.
Como conclusión, Amasya es el sitio perfecto para unos días de retiro, acompañado de un patrimonio cultural y natural en plena serranía turca.
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Comentarios (1)
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En el interior turco, que resulta bastante extenso, se encuentra una zona montañosa en la que hay una localidad muy especial, metida entre los gigantes rocosos, que aprovecha el curso de un río. Se trata de Amasya.
Es interesante entrar en el museo arqueológico para ver restos hititas y de otras épocas. Aunque destaca a pesar de que casi asusta, la momia de un bebe recién nacido. Otra posibilidad es llegar a las ruinas del castillo que fue construido en el periodo helenístico y reconstruido en varias ocasiones por romanos, bizantinos y seleucidas. En el mundo de las mezquitas hay una que destaca, la del sultan Bayezid II. 
