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En mi país, Suiza, somos alrededor de ocho millones de personas y si algo nos distingue es nuestra querencia por la neutralidad cuando llegan los tiempos de guerra y por la cantidad de idiomas que hablamos, teniendo en cuenta que somos un territorio pequeño rodeado de grandes potencias históricas. Solemos manejarnos bien en alemán, francés, italiano y romanche (también llamada rético o grisón).
Nuestra gastronomía es parte de nuestro orgullo nacional. Permítanme que les cuente cómo poner en marcha una fondue de chocolate, una de nuestras aportaciones más características y que suele servir como telón de fondo para una buena reunión de amigos o familiares. Tardaremos aproximadamente media horita.
Echamos la crema en una cazuela apta para calentarla. Se deja calentar evitando que llegue a la ebullición, a fuego muy suave. Entonces se trocea el chocolate (que sea suizo, por favor) y se agrega a la cazuelita. Se va removiendo suavemente hasta que quede completamente fundido. A continuación se agrega la leche condensada, la ralladura de naranja y el licor. Se va removiendo todo hasta que quede una crema homogénea y clara. Es el momento de retirarla del fuego y pasarla a un recipiente adecuado para servir en la mesa. Para bañar en el chocolate se pueden pelar y trocear diferentes frutos secos o frutas como fresas, kiwis, plátanos, manzanas, naranjas... También se puede bañar bizcochos, galletas y todo tipo de pastas dulces como cruasanes, bollos, merengues... Lo suyo es que sean del tamaño de un bocado.
Los ingredientes son: 200 cc de crema de leche, 300 gramos de chocolate semi amargo, una cucharada de ralladura de naranja, 50 cc de licor de naranja y una lata de leche condensada. Listo.
Friedrich Michaux
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