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Suecia
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Escrito por Claes Holmqvist
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En mi país, y más por las fechas presentes, suele hacer bastante fresquito. Por este motivo nos gusta entregarnos cuando arrecian las bajas temperaturas al glögg, que no es otra cosa que una bebida propia de mi país en los días que acompañan a la Navidad y que mucha gente piensa que es originaria de Alemania o Dinamarca, donde es realmente popular. Error: nosotros los suecos somos los que le hemos dado al mundo el vino caliente. Una forma agradable de entrar en calor y de paso ponermos alegres en mitad, por ejemplo, de una nevada cuando visitamos un mercado navideño.
La forma de plantarnos con un glögg en condiciones es la siguiente: ponemos todos los ingredientes (abajo acompaño la lista íntegra) excepto el azúcar y el aquavit (u orujo en su defecto) a hervir durante unos veinte minutos, removiendo de vez en cuando (el glögg se calienta a unos 60-70º C y no debe superar los 78 para evitar que hierva el alcohol y se evapore). Aparte, calentamos el aquavit y lo vertemos sobre los terrones de azúcar dispuestos en una bandeja de hornear y flamear.
Lo hacemos hasta que el azúcar empiece a derretirse; entonces lo añadimos al resto de los ingredientes servido en tazones calentados de antemano. Lo suyo es acompañarlo con dulces de Navidad, almendras o algo por el estilo.
Los ingredientes son: dos litros de vino tinto, medio de martini rojo, 15 clavos enteros, dos palitos de canela, la peladura seca de una naranja, 250 gramos de almendras crudas, peladas y troceadas, 250 gramos de pasas, 200 gramos de azúcar en terrones y un cuarto de litro de aquavit o en su defecto de orujo.
Claes Holmqvist
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