Eforie Nord: el gentío rumano playero PDF Imprimir E-mail
Rumania
Escrito por David Navarro   

Formidable aspecto de la playa de Eforie NordLa costa rumana tiene como centro neurálgico a Constanza. Muchas de sus playas con nombres casi místicos como Saturn, Constinesti, Jupiter, Mamaia o Mangalia hacen difícil la elección. Constinesti tiene fama de ser la playa de los estudiantes, Mamaia dicen ser la más glamurosa, pero mi opción fue ir a la popular Eforie Nord.

Más que masificada en agosto, Eforie Nord se caracteriza por ser un río de gente continuo por sus principales calles. Los veraneantes aprovechan el sol desde que sale hasta que se oculta. Tiene una serie de pequeñas playas separadas por espigones. Me sorprende que todo el mundo quepa aquí. Ahí quioscos callejeros que ofrecen comida por todas partes como kebabs, rosquillas, pescado... y los desayunos son contundentes, a las ocho de la mañana te puedes atiborrar de salchichas y huevos. No está nada mal.

También el ruido acompaña, o más bien la música que sale de cualquier local. Eso sí, en más de un sitio el ritmo invita a beber algo, como un buen vaso de cerveza servido en un recipiente de plástico para que te lo puedas llevar a la playa.

Desde algunas terrazas se puede cenar contemplando la playa desde una altura de cincuenta metros y viendo como brilla la luna sobre el Mar Negro. Por ejemplo, el restaurante Acapulco es un gran lugar con una comida excelente, aunque el día que fui, el servicio estaba un poco despistado. Para las copas hay varias opciones. La primera, en la cual me equivoqué fue el Onix, una discoteca de quinceañeros. La segunda, el Yacht Club, donde uno de los dos edificios que lo alberga tiene forma de barco, se une al otro mediante una pasarela, gran diseño del arquitecto.  Aquí el ambiente no era de lo más puntero, pero servía para tomar un buen vodka con naranja.

La mejor marcha nocturna está en el Yacht ClubLo más interesante sin duda de esta localidad son los baños de barro de Bai Reci en el lago Techirghiol. Un lago muy salino (cinco veces mayor densidad de sal que la del mar) que en el baño te hace flotar un poco. De ahí sacan unos barros de color negro que sirven para tratamientos reumáticos. Te embadurnas de lodo todo el cuerpo y a esperar que se seque. Eso sí, te deja un olor a huevo duro en el cuerpo que cuesta sacarlo.

Para alojarme aquí, había señoras esperan en la estación de autobús y ofrecen sus apartamentos. Es sin duda la opción más económica y también más divertida para conocer de pleno a los vecinos del barrio. Un viejo bloque de viviendas sin ascensor y ancianos sentados en los bancos de la puerta a día completo controlando todo lo que pasa. Pero no es lo único, para el que prefiera más privacidad, los hoteles no faltan.

Me quedo con las arenas blancas y agua limpísima en la playa junto al Yacht Club, algo más despejada que las otras. Y una cerveza Timisoara helada entre baño y baño. Así es el verano en Rumania.


David Navarro

Comentarios (1)Add Comment
0
Víctor
septiembre 18, 2009
Votos: +0
barco

Muy buena pinta el barco.

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