| Bacalao dourado y un fado de hilo musical |
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| Escrito por Daniel Pinho |
Permítanme que les comente uno de los platillos más celebrados de la cocina portuguesa, esa gran desconocida en el panorama internacional. Desgraciadamente no hay abundancia de restaurantes especializados en la cocina de mi país allá por donde voy y lamentablemente se encuentra uno cada engendro de bacalo dourado que es para echarse a temblar. Les cuento cómo preparar uno en condiciones. Para acompañar, nada mejor que un buen vino portugués servido frío. Por ejemplo, un Oporto Portal Tawny 10a (aviso de que no es muy barato). Y de hilo musical, fado. Por supuesto.Lo primero que hay que hacer es cortar cebolla en juliana y freírla a fuego lento hasta dejarla de color dorado, claro está. La reservamos. Cortamos patatas en pequeños bastoncillos y las freímos (se llaman patatas paja). Se las sala y se hacen por tandas. También las reservamos. Con un par de cucharadas de aceite en una sartén grande se cortan los dientes de ajo en láminas y se sofríen sin que lleguen a quemarse. Le añadimos la cebolla y el bacalo y le damos un par de vueltas. Se incorporan las patatas paja y se remueven con el ajo, el bacalao y la cebolla para que queden bien mezcladas. En ese momento añadimos los huevos uno a uno y le damos el toque de perejil hasta que se forme el revuelto que buscamos. Los ingredientes para cuatro personas son éstos: aceite de oliva virgen extra, dos o tres dientes de ajo, dos cebollas medianas, medio quilo de patatas aproximadamente, perejil, un cuarto de quilo de bacalao desalado y sin piel ni espinas (desmenuzado), sal y perejil al gusto.
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Permítanme que les comente uno de los platillos más celebrados de la cocina portuguesa, esa gran desconocida en el panorama internacional. Desgraciadamente no hay abundancia de restaurantes especializados en la cocina de mi país allá por donde voy y lamentablemente se encuentra uno cada engendro de bacalo dourado que es para echarse a temblar. Les cuento cómo preparar uno en condiciones. Para acompañar, nada mejor que un buen vino portugués servido frío. Por ejemplo, un 

