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Mucha gente que visita Holanda raramente sale de Ámsterdam. Pero hay que decir que hay mucho que descubrir.
Empiezo por Keukenhof, la ciudad de los tulipanes. Está muy cerca de Ámsterdam y Haarlem. La entrada cuesta catorce euros. Es una visita obligada. Fui un día soleado, pero todavía no estaba el parque con todos los tulipanes. Sí tienen muchos invernaderos y es impresionante la cantidad de variedades de tulipanes y otras flores que se pueden contemplar. Inauguran cada año el uno de abril, pero recomiendo ir a partir del 15 de abril.
Alkmaar, ciudad de los quesos. No está muy lejos de Amsterdam, tan sólo a 45 kilómetros, es decir, una media hora. Su principal atracción son sus riquísimos quesos, que desde el primer viernes de abril al primer viernes de septiembre, muchos de ellos recién hechos, son vendidos en el Mercado del Queso en su plaza principal, Waagplein. Al que no pueda ir, en Ámsterdam, en una calle paralela a la estación central hay una tienda famosa de quesos y chocolate, donde nunca faltan esta especialidad de Alkmaar. Brutales los quesos ahumados y el de pesto. 20 kilómetros al oeste nos chocamos con Muiden 20 KM AL OESTE, donde el castillo Muiderslot es su atracción principal. Por menos de diez euros se puede acceder a este edificio que ha servido como corte, prisión nacional e incluso de escenario para televisión. El Conde Floris V construyó esta fortaleza en el estuario del rio Vecht alrededor del año 1280.El jardín de hierbas también merece una visita.
Repaso algunos puntos importantes que no me dieron tiempo a ver, pero por una cosa u otra se merecen una especial atención.
Interesantes son Utrecht y Nijmegen. Son ciudades universitarias lo que significa bares y juerga. Leiden y Den Haag son muy bonitas dadas su antigüedad. Marken y Vollendam son pueblos antiguos y enfrentados por ser católicos y protestantes... Recomendable pero que están lejos son Maastricht, donde está el Coffe Shop más grande del país y Winschoten, la ciudad de las rosas.
Acercarse a Den Haag para ver su parque temático sobre Holanda. Me hablaron bien varias personas. La entrada son 15 euros y está a 60 kilómetros. Hay que sopesar el visitar esta ciudad en miniatura. En Zaamdam, al norte, será fácil meterse en la Holanda de los molinos de viento… y casi imposible no volver con unos zuecos puestos. No menos curioso es el gran dique de Oosterschelde. Conocido como la octava maravilla del mundo, eso sí, supone un desplazamiento de 150 kilómetros.
Óscar Reyes
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