Ostrog reúne a sus fieles PDF Imprimir E-mail
Montenegro
Escrito por Daniel Pinilla   
El acceso a Ostrog se pasa de majestuosoNo son pocos los montenegrinos que se muestran orgullosos de su religión ortodoxa (los que la profesan) como símbolo de patriotismo y de resistencia a injerencias externas, como pueden ser históricamente los turcos. Un recorrido por los monasterios de este pequeño y vibrante país supone hacerlo por el pálpito de su sentimiento más profundo, que es más terrenal que religioso.

Quizás la excepción es el imponente Monasterio Ostrog. No en vano se trata del primer centro de peregrinación ortodoxo en los Balcanes, con una afluencia aproximada de un millón de fieles anuales. Yo caí por el lugar un día cualquiera de agosto, no era ninguna festividad señalada. Sin embargo, casi no se cabía. Y eso que el camino de acceso al recinto monasterial es precioso, pero impracticable hasta casi para las cabras.

Los enfermos se agolpaban en el patio principal, donde florecían como setas tras la lluvia montones de tiendas de campaña. El personal hace noche en colchones, a veces comunitarios, mientras se reza sin descanso. Justo a la entrada se ubica una fuente que ofrece agua de manantial que va bien para los dolores reumáticos. Es importante echar un trago. Siempre con respeto.

Los fieles se agolpan a la entrada del recintoDos iglesias componen el conjunto. En la de arriba se accede tras rigurosa cola. La costumbre es dejar ofrendas, tipo alimentos o lo que se pueda, a los monjes tras besar las impresionantes reliquias de gente venerada, san Stanko el mártir. No menos impresionante es la construcción, oradada en la misma falda de la montaña. Casi inaccesible cuando arreciaban las temperaturas siglos atrás. No menos impresionante es la gente que sube al monasterio en bicicleta, una proeza al alcance de pocos.

Los frescos del interior son de dudoso gusto.

La dirección correcta es 19 kilómetros pasando Danilovgrad en la carretera Podgorica-Nikšić.

Daniel Pinilla

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