| Liechtenstein: atravesando un diminuto Principado (II) |
|
|
|
| Liechtenstein |
| Escrito por Esteban González-Camino |
|
¿Gastronomía típica de Liechtenstein? Si la hay, no aparecía en nuestra carta y no era cosa de buscar otro lugar. En uno de los edificios de la plaza vemos una placa que dice que Johann Wolfgang von Goethe pasó la noche del 1 al 2 de Junio de 1788 en Vaduz (a la vuelta de su famoso “Viaje a Italia”), motivo por el cual Liechtenstein alcanzó un acuerdo de colaboración con una universidad alemana para el estudio del autor germano. Esto nos confirma que no son muchos los ilustres que han vivido o visitado el Principado. Subimos a Schloss Vaduz, el castillo residencia de la familia real, más arriba de la ciudad y con bonitas vistas hacia Suiza. Años atrás, Laura, una amiga del Principado, me había contado que todos los años los Príncipes ofrecen una gran cena a todos los jóvenes cuando cumplen 18 años. Las ventajas de ser un país tan pequeño (35.000 habitantes). Aunque al Castillo no podemos acceder, no sabemos si porque estamos fuera del horario o porque no está permitido, pero está cerrado a cal y canto. Cerca de allí nos encontramos a cuatro… ¿tiroleses? sentados en un banco y muertos de risa. Llevan los típicos “Dreiviertellangelederhosen”, o “pantalones de cuero de tres cuartos de largo”, petos con tirantes y sombreros. Son muy simpáticos y nos cuentan que vienen de una concentración (uno es alemán, otro tirolés italiano y los otros dos austriacos) y, pero tienen pinta de que hace días que no se cambian de ropa, a juzgar por el olor a zorro de Baviera que despiden. Es ya tarde y tenemos la intención de llegar esa noche al Cantón de los Grisones (o Graubünden), donde queremos hacer un poco de senderismo y visitar (¡y bañarnos en!) las Termas de Vals, obra del reconocido arquitecto suizo Peter Zumthor. Llega a término la visita de Liechtenstein, un pequeño país sin mucha chicha, al menos en domingo, y que resulta más interesante por los curiosidades que cuentan las guías –que es uno de los dos estados “double landlocked” del mundo, es decir, sin acceso al mar y cuyos países limítrofes (Austria y Suiza) tampoco tienen costa marítima; que su gentilicio, liechtensteiniano; o que es líder mundial en producción de implantes dentales, por ejemplo- que por lo que podemos haber visto nosotros. Curiosidad satisfecha, continuamos nuestro camino.
Agregalo como Favorito
Compartir
Enviar email
Comentarios (2)
![]()
Muy de paso.
Sí, de hecho Goethe sólo se quedó una noche, quizás porque no había coches y autopistas para continuar y en algún sitio tenía que parar a dormir. Pero, cuando tu carretera bordea el país justo al otro lado del Rhin (a escasos 200m), ¿cómo resistirse a entrar "a ver qué hay"? Es un mini-país, con una mini-capital de 5000 habitantes, algo bastante curioso de ver. |



Es domingo y bastante tarde, lo que por estos parajes, no muy distintos de Suiza, no ayuda a la hora de encontrar un lugar donde comer. Pasamos por delante de bancos (Liechtenstein es considerado un paraíso fiscal o 'tax heaven'), edificios con placas de despachos de abogados, de consultoras y auditoras, y alguna tienda de recuerdos casi consagrada a la filatelia –la producción de sellos para coleccionistas es una de las fuentes de divisas del país-. Terminamos comiendo en una terraza en una de las plazas principales. 
