Liechtenstein: atravesando un diminuto Principado (I) PDF Imprimir E-mail
Liechtenstein
Escrito por Esteban González-Camino   

El Liechtensteinische Landesbank y su curiosa fuente de delanteLiechtenstein es una visita “de paso”, no propiamente un destino en sí mismo, salvo por que se vaya en viaje de negocios a uno de sus numerosos bancos, o por que se busque darle un toque exótico a las vacaciones de esquí.

Para nosotros, Liechtenstein era un punto en medio de nuestra ruta hacia Graubünden, en el sur, viniendo desde el Bodensee o lago Constanza, un lugar increíble, confluencia de Suiza, Alemania y Austria, y destino preferente sobre todo para los amantes del ciclo-turismo (verlos dando la vuelta al lago dan ganas de cambiar los planes; quizás algún día).Al atractivo del paisaje del lago y las montañas, se añaden lugares maravillosos como la isla de Lindau, de parada obligada.

Visitamos los Cantones de Appenzell, la Suiza más rancia –sí, esa región donde hasta finales de los ochenta las mujeres no tenían derecho a votar a nivel cantonal-, y seguimos al sur hasta alcanzar el diminuto Principado de Liechtenstein, cuyo territorio está claramente delimitado por el Rhin (Suiza) en sus fronteras sur y occidental, y por los Alpes austriacos en su parte oriental. Lo primero que sorprende es la multitud de pequeñas –y otras no tan pequeñas- industrias, pues el Principado destaca por sus productos manufacturados de precisión y alta calidad, todo en medio de campos cultivados.

Entrando por el norte, pasamos varios pueblitos que se siguen unos a otros y que, de nuevo, parecen hechos para moverse en bicicleta. Sabemos que estamos en otro país porque así lo ponía un cartel al cruzar a este lado del Rhin, pero no vemos ninguna diferencia sustancial con Suiza. Llegamos a Schaan, la segunda ciudad del país –aunque la más populosa, con sus cerca de seis mil habitantes- y sede, entre otras, de Hilti, multinacional originaria de Liechtenstein y que todo aquél que tenga alguna relación con la construcción conocerá. Casi sin darnos cuenta estamos ya en Vaduz. Con una pequeña sede del Gobierno, el moderno Kunstmuseum (Museo de Arte), y algunos otros edificios oficiales, es una mini capital de cinco mil habitantes que derrocha nivel de vida. Como curiosidad, nos gusta una fuente (¿o escultura?) algo compleja y, por tanto difícil de explicar, que encontramos en el centro (primero la oímos, y luego la… vimos, entendimos). Consiste en dos altas paredes de hierro que forman un pasillo central con dos puertas laterales en el medio. Al entrar, el ruido del agua que cae en un lado, amplificado por las paredes metálicas, llama tu atención. Al seguir la trayectoria de este chorro de agua a alta presión, compruebas que forma un arco que pasa justo por encima de tu cabeza –y todo sin que te caiga una sola gota- y que viene justo desde el otro extremo.


Esteban González-Camino


Comentarios (2)Add Comment
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peter
noviembre 19, 2009
Votos: +1
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impresionante que hace ni 30 años las mujeres no podian votar en los Cantones de Appenzell, de verdad impresionante

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carmen
noviembre 20, 2009
Votos: +0
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Entre los jóvenes del lugar hay un ritual que consiste en tomarse una pinta de cerveza en un pais diferente en la misma tarde:austria, suiza, italia y terminar de nuevo en Vaduz. NO recuerdo como le llamaban, creo que beer passport o algo asi

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