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Osarios romanos para los más exquisitos PDF Imprimir E-mail
Italia
Escrito por Marina Romero   
El conocido Moisés de Miguel ÁngelRoma, la capital italiana, desborda en cuanto cosas para ver; aprovecho para dejar algunos detalles.

Estar en Roma y no ver el Moisés de Miguel Ángel tiene delito. Pero a muchos le pasa. Yo por poco no voy. Eso sí, está un poco retirado. La parada de metro más cercana es Cavour, la azul. Al llegar resulta que ni es un museo ni nada, sino una iglesia, San Pietro in Vincoli. Allí, sólo, discreto, como si se le hubiera olvidado con el tiempo que es una de las esculturas más comentadas de la historia, se encuentra él. De quien Miguel Ángel dijo cuando la acabó “Y ahora, habla”.

El Moisés forma parte de un conjunto escultórico, la Tumba de Julio II, lleno de controversias, modificaciones y frustraciones del genio, pero eso es otra historia…

Más cosas, algo que no os podéis perder, aunque estéis poco tiempo en Roma: A mí me lo chivó un amigo mío, Jorge, al que le debo mi primer viaje a esta ciudad y que sabe mucho de lugares y curiosidades que nadie sabe…

En la plaza Barberini, que tiene parada de metro, nos encontramos, primero la famosa fuente del Tritone, pero eso no es lo que buscamos… Junto al hotel Barberini se encuentra la Iglesia de la Inmaculada Concepción, un edificio insulso, ¿no? Entrad a la Cripta de los hermanos capuchinos… y juzgad. Es una de las cosas más impresionantes que he visto en mi vida. En pocos metros cuadrados, monjes capuchinos momificados, capillas cuya decoración está realizada sólo y exclusivamente con huesos humanos, además de los esqueletos completos de los hijos la familia Barberini (familia influyente de Roma, cuyo miembro más conocido fue el Papa Urbano VIII, entre otros Papas, en fin... más ricos que la leche durante su papado, ¿casualidad?) Importante cierra los jueves.

Marina Romero

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