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Uno de los puntos más visitados por el turismo en Grecia y si quitamos las islas seguramente sea el primero, son los monasterios de Meteora. Desde Atenas el camino es largo, pero con un coche se hace ameno, siguiendo por la carretera de la costa hasta Larisa, y luego desviarse al interior hasta Kalambaka, la base para ver los templos.
Kalambaka, es un pueblo súper turístico, sorprendido por toda la infraestructura que tiene se puede aprovechar sus buenos restaurantes. Aunque de hotel, la elección fue austera, bastante barato, doce euros con desayuno incluido. Toda una ganga para ser Grecia. Aquí se nota el frio, es bueno madrugar para aprovechar el día, así que hay que levantarse muy temprano. Son varios monasterios los que hay que ver.
La historia de estos monasterios empezó en el siglo XIV cuando los otomanos empezaron a hacer incursiones en Grecia y el imperio Bizantino parecía debilitarse. Una serie de monjes vinieron a estas montañas en busca de seguridad y tranquilidad para hacer su oficio lejos de las batallas. La inaccesibilidad de las rocas de Meteora lo convirtió en el cobijo ideal. Estos monasterios construidos en las cimas de las rocas solo se podían acceder a ellos a través de montacargas y escaleras desmontables. Los religiosos para subir, se mentían dentro de una red que era elevada por el montacargas, toda una atracción de feria de la época. Llegó a haber 24 monasterios, pero en la actualidad quedan seis en activos, que son los que se visitan.
Empezamos por Varvaras Rousanou, donde puedes ver a las monjas metidas en el mundo turístico cobrando los tickets de la entrada y todo artículo de suvenir posible. La capilla con impresionantes frescos, aunque de los fresco es bastante general de todos estos monasterios. Digamos que se divide la capilla en dos salas, la primera de entrada, donde ves a los mártires con las más sufridas torturas. Y no exagero, pero imagen tras imagen a cual más dura, con amputación de extremidades, decapitaciones,… Tras esa sala se entra en la capilla principal donde están imágenes bíblicas, de Cristo, y apóstoles. Podría representar que tras el sufrimiento se llega al reino de los cielos.
Después se sigue al monasterio de Gran Meteora, el que más escalones tiene para subir, y quizás el más rico, con museos de piezas históricas y de manuscritos. Está muy bien enfocado a ver lo que fue la vida de la época. Continuando la ruta, se pasa por el monasterio de la Santa Trinidad, famoso por salir en la película de James Bond Sólo para sus ojos y para terminar la ruta con el monasterio de San Esteban.
Es una maravilla el lugar, no sólo por los edificios, sino por la geología. Una cosa, no hay día que estén abiertos los seis templos. No sé si es una estratagema para retener a los turistas un día más en la ciudad. Yo me limité a los cuatro que se podían ver ese día. Pero Gran Meteora es esencial.
David Navarro
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