| 2.300 años inmortalizan la acústica de Epidauro |
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| Grecia |
| Escrito por David Navarro |
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La ciudad moderna es pequeñísima, y todo lo que queda de la antigua Olimpia hace falta echarle mucha imaginación para recrearse. De verdad sólo queda la estructura base de los edificios y muchas piedras. Pero menos mal que hay dibujos que te ayudan a la mente de cómo fue todo en aquella época. Los Juegos Olímpicos estuvieron presente desde el siglo VIII a.c. hasta el siglo IV d.c., momento en que el emperador Teodosio I los anulara por ser celebraciones paganas. Pero para colmo Teodosio II mandó destruir todos los templos de Olimpia, ¡qué desastre! Aunque hay que decir que los juegos perdieron mucho entusiasmo desde que Nerón participó en las carreras de carros con diez caballos y el resto con cuatro. Lo peor es que se cayó, tuvo que abandonar y los jueces lo proclamaron ganador. ¡VAYA PANORAMA! Lo curioso es que desde que volvieron a crear los juegos olímpicos en 1.896 se recoge aquí la antorcha que lleva la llama olímpica a la ciudad que lo celebra. Actualmente los juegos olímpicos son un símbolo mundial de unión y paz. Olimpia no sólo fue famosa por los juegos olímpico, aquí residía la estatua de Zeus de Fidias, que fue considerada una de las siete maravillas del mundo antiguo. Pero Teodosio II consciente de la maravilla de la escultura se la llevó a Constantinopla antes de destruir la ciudad. La suerte no estuvo con ella, dado que un incendio a final del siglo V la destruyó. Lo mejorcito de Olimpia fue el cordero con orégano que me pusieron en la Taverna Bacchus en el cercano pueblo de Miraka. Para chuparse los dedos. El siguiente punto a visitar es Corinto, una de las ciudades más ricas de la época. Como todo lo clásico mucha piedra caída y poco en pie. Pero es interesante ver las dimensiones de la ciudad. En un monte cercano se encuentra Acrocorinto, lo que fue su fortaleza, pero a veces hay que conformarse con verlo desde el horizonte cuando el cuerpo no acompaña, pero dicen que las vistas son imponentes.
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La península del Peloponeso ofrece un recorrido por la Grecia más clásica. Empecé mi recorrido con la historia en Olimpia, cuna de los juegos olímpicos.
Sin duda de la época clásica, me quedo con Epidauro, en la época fue un centro terapéutico famoso incluso durante el imperio romano. Pero destaca hoy día por su teatro muy bien conservado, patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Con capacidad para 14.000 espectadores y con más de 2.300 años de antigüedad no ha perdido la acústica. Si te sitúas en el centro puedes disfrutar como retumba tu voz. Si tiras una moneda se escucha en todo el teatro, de hecho hay un agujero en el punto exacto de todas las monedas que han tirado allí. La anécdota es que nos cruzamos con un mafioso oriental con sus matones controlando todos los puntos del teatro mientras él se recreaba cantando en el escenario. 
