Momento Atenas en Navidad PDF Imprimir E-mail
Grecia
Escrito por David Navarro   

Templo de Zeus Olímpico en AtenasNormalmente aprovecho cuando se acerca fin de año para celebrarlo cambiando de aires. En la última ocasión tocó Atenas (y no me arrepiento, no señor).

Todo comenzó de forma divertida, ya que coincidió en nuestro vuelo Pedja Mijatovic y tres toreros a los cuales no conocía. No pararon de rular las botellas de vino y las cervezas acompañadas de villancicos. Pero bueno, dejémonos de la prensa rosa y hablemos de Atenas. Para dormir nos reservamos una habitación para 6 personas en el Backpacker. Situado a las puertas de la Acrópolis y a menos de un kilómetro de la plaza de Syntagma, el corazón de la ciudad.  

 

El ambiente en el Backpackers era buenísimo. Gente de todos los países y con muchas ganas de fiesta, además el  bar de allí ayudaba con sus múltiples horas felices, cerveza Mythos a un euro. De hecho un grupo de brasileños no se movía de allí.

Con lo bien situado que estábamos nos movíamos como pez en el agua, fenomenal. Para empezar estuvimos investigando el barrio de Plaka, donde las calles estrechas con numerosos restaurantes y tiendas de suvenir me hacía recordar el barrio de Santa Cruz de Sevilla, menos al mirar arriba: entonces veías la Acrópolis en lugar de la Giralda. Allí degustamos la primera cena griega ¡¡¡¡cómo nos convencieron!!!! 10 platos diferentes para compartir por 12 euros, parecía muy interesante a priori. Pues de los 10 platos no se salvó ni uno, y a cual peor, qué mala entrada. Seguimos nuestro recorrido por el barrio, en la tradicional Brettos, bar decorado en las paredes por botellas de colores, donde sirven licores caseros de frutas al igual que el Ouzo, el licor nacional. En este lugar te sentías como en tu propio bar, te podías sentar o poner dentro de la barra y el conocer gente y conversar con todos era lo más normal del mundo. Hacíamos amigos entre chupito y chupito. Ya con el buen puntillo, porque esto de chupitear sube, nos fuimos a descubrir la noche ateniense.

Llegamos al barrio Psiris, un barrio recuperado para la ciudad donde por sus estrechas calles se ha llenado de pub y club de diseño, los mejores de la ciudad. Nuestro objetivo fue a parte de salir, investigar donde pasar el fin de año. La cosa era complicada porque en los mejores sitios controlaban la entrada con lista de invitados, pero conociendo el sistema (tras ser rechazados por varios) conseguimos convencer a la relaciones públicas para entrar en uno de los club: 'el Salón de Oro'. Sí, el nombre en español. Por cierto, aquí en Grecia, los cubatas lo echan cargadísimos, la coca cola la usan para dar color. Así acabamos a altas horas de la noche y de vuelta al Backpacker paramos en comer un 'souvlaki callejero', esto es un pinchito de cerdo y te lo meten en un pan a modo de hamburguesa, con su ketchut, mayonesa, por cierto me lo dieron crudo, pero con la borrachera me lo comí. No se dice que no con hambre de lobo.

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