| Los khinkalis y el vodka marcan el tiempo en Poti |
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| Georgia |
| Escrito por David Navarro |
Tras comprar el billete del ferry que me llevará de Poti (Georgia) a Odessa (Ucrania), tenía que dejar pasar las horas de una forma entretenida. Un bar cercano a las taquillas pudo valer. El lugar se llamaba algo como Agauri Beer Bar, pero no lo recuerdo con exactitud. Estaba muy bien decorado con motivos medievales, todo un adelanto para la ciudad.Allí se comió, se bebió y se cenó. El tiempo pasó a buen ritmo. Incluso hice una escapada a echar una carta en la ciudad. Todo el país recorriendo en busca de una oficina de correos, pero tras una que encontré cerrada en la capital, otra que no tenía sellos, pero tras insistir y preguntar mucho en Poti, encontré lo que buscaba. Allí una señora me vendía el sello y otra lo pegaba, un autentico trabajo de equipo. El tiempo transcurría en el bar con las mesas llenas de camioneros que se ponían hasta arriba de khinkalis, uno de los platos tradicionales georgianos, que es como una masa de patata que aísla la carne picada que hay en el interior. Por supuesto aprovechaban para beber, vodka, mucho vodka. Para no ser menos, me metí en el mundo del khinkali además de unas costillas guisadas con patatas fritas. Hay que decir que la comida georgiana es sabrosísima y en este lugar destaca con nota. Llegó las 19:00 horas, supuesto momento en que nos recogía un transporte para llevarnos al bote. Había mucha gente esperando la llegada del minibús. El reloj seguía corriendo mientras los pocos extranjeros que íbamos en el pasaje nos conocíamos. A parte de los dos lituanos y los dos suizos que conocí cuando compré el ticket, había un canadiense y una familia de alemanes (padre, madre e hijo). Así pasaron los minutos y ¡las horas! Por fin a las 21:00 horas llega el primer minibús. Una guerra para conseguir plaza, que tan sólo había dos filas de asientos. Los georgianos diestros en esta experiencia lo llenaron rápidamente. A la media hora llega el segundo, no hubo dudas, uno de los españoles que venía conmigo lo vio claro con la táctica romana de la posición de flecha. El minibús abrió la puerta y los cinco españoles nos colocamos en una de las filas con las maletas incluidas… difícil de medir el espacio y bastante incómodo, pero entramos. ¡Otra fase superada!(Continuará) David Navarro
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Tras comprar el billete del ferry que me llevará de Poti (
Por fin a las 21:00 horas llega el primer minibús. Una guerra para conseguir plaza, que tan sólo había dos filas de asientos. Los georgianos diestros en esta experiencia lo llenaron rápidamente. A la media hora llega el segundo, no hubo dudas, uno de los españoles que venía conmigo lo vio claro con la táctica romana de la posición de flecha. El minibús abrió la puerta y los cinco españoles nos colocamos en una de las filas con las maletas incluidas… difícil de medir el espacio y bastante incómodo, pero entramos. ¡Otra fase superada!
