| Ruta a pie por la capital georgiana |
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| Georgia |
| Escrito por David Navarro |
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El recorrido lo empecé en la parte más nueva, donde hay un McDonald’s en un gran edificio. De ahí se empieza a bajar por la gran avenida Rustavelis gamziri, que es un continuo paso por los edificios principales de la ciudad: la Academia de las Ciencias, la Opera, el Teatro Rustaveli, la iglesia de Kashveti, el parlamento y el Museo de Georgia. Así se llega a una plaza presidida por una gran estatua dorada de San Jorge matando al dragón. Lo que indica el momento de entrar en la parte antigua. El casco histórico, con calles estrechas y arboladas, iglesias y edificios singulares, te guía hasta la catedral armenia de San Jorge con interesantes frescos. Allí mataron al rey Erekle II durante la invasión persa del siglo XVIII, ahora su tumba yace a escasos metros de la puerta. Con un poquito de más ganas se puede subir a la fortaleza con grandes vistas de la ciudad. Aunque en mi caso lo dejé para otra ocasión. El río Mtkvari que divide a la ciudad en do, forma aquí un acantilado con casas fotogénicas que desafían las leyes de la gravedad, junto a la iglesia Metekhi presidida por una estatua ecuestre del rey Vakhtang Gorgasali. Sin cambiar de orilla del río, en la de la catedral armenia y justo enfrente de los acantilados hay una serie de baños termales. Algunos de una antigüedad considerable. En uno de ellos se bañó el escritor ruso Pushkin maravillándose con sus azulejos. También otro escritor, Alejandro Dumas disfrutó de estas aguas sulfurosas que emanan del subsuelo. Por supuesto estas termas siguen habilitadas para el relax.
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Comentarios (2)
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A pesar de su dimensión, Tiflis (la capital de Georgia) resulta ser una ciudad más que paseable. En pocas horas puedes acceder a los mejores puntos de la ciudad.
El recorrido lo continué cruzando por la otra orilla del río. A lo lejos se divisa la gigantesca Catedral de la Santa Trinidad (Tsminda Sameba), seguramente el monumento más destacado de Tbilisi, pero pocas fuerzas tras semejante caminata. Así que había que echar el resto hasta recorrer la calle comercial Davit Aghmashenebelis gamziri hasta el cruce con Marjanishvilis qucha, que era cerca donde me alojaba. Me esperaba una pequeña siesta para recuperar fuerzas. 
