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España
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Escrito por Conchita Navarro
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Si hay una época del año en la que Sevilla tiene un color especial, como dice la canción, es durante Semana Santa, pero también podríamos decir que, en esos días, tiene un olor especial. Sevilla huele al azahar de los numerosos naranjos que pueblan sus calles y que florecen en primavera, a cera de los cirios de los nazarenos y las velas de los 'pasos', a incienso de las numerosas procesiones y a algo más, a miel de las torrijas que desde los escaparates de las confiterías parecen atraernos y pocos son los que se resisten a no probarlas.
Hay muchas formas de hacer las torrijas pero creo que las más típicas en Sevilla son las de vino. Voy a daros una receta antigua que me enseñó la ‘tata María’ (señora muy cercana a mi familia) y que hago todos los años. Necesitareis estos ingredientes: Un paquete de pan de molde (si es especial para torrijas mejor), cuatro huevos, medio vaso de agua. Un litro de agua y un vaso de vino blanco. Un quilito de miel y medio litro de agua. Aceite de oliva.
Se hacen de la siguiente forma: se baten muy bien los huevos y se les añade medio vaso de agua (esto último es muy importante). Se mezcla, en un recipiente, el litro de agua con el vaso de vino. Se calienta el aceite en una sartén hasta que humee.
Las rebanadas de pan se meten en el vino con agua, a continuación en el huevo batido y por último se introducen en la sartén procurando que queden muy doraditas, se van sacando del aceite y colocándolas sobre papel de cocina para que absorba el aceite sobrante, cuando estén todas hay que enmelarlas. Para ello se pone el quilo de miel con el medio litro de agua en una cacerola y cuando hierva se van echando las rebanadas de dos en dos y se dejan un minuto hirviendo para que cojan bien la miel. Id poniéndolas en un recipiente hondo y cubridlas con la miel que sobre en la cacerola, ¡dejad enfriar! ¡Que las disfrutéis!
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