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España
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Escrito por Fina Gómez
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Cuando se acerca la época de la cuaresma resulta bien popular en mi ciudad (Sevilla) cocinar un postre muy especial, que en su origen era una manera inteligente y sabrosa de dar salida al excedente de pan diario y que con el paso del tiempo se ha convertido en un auténtico manjar cotizado al más alto nivel. Se habla mucho de crisis económica, y es cierto que la hay, pero donde yo más la noto es en el incremento anual en el precio de este postre del que les hablo, las torrijas.
Existen variadas maneras de prepararlas. Con más o menos vino, más o menos miel y más o menos leche. Les ofrezco la mía, pero les animo a que prueben cuantas más mejor. Son realmente deliciosas. Ponemos un litro de leche a hervir con un palo de canela, una piel de limon y azúcar a gusto (no demasiada, que luego corremos el riesgo de que empalaguen). Cuando la leche se enfriíe, mojamos las rebanadas de pan (que deben ser de al menos dos días para que no se deshagan. Y deben estar cortadas en rebanadas de aproximadamente un centímetro de grosor... más o menos).
Lo rebozamos todo en huevo batido y lo freímos en aceite de oliva caliente (no excesivamente caliente, que si no se queman y no se doran). Sacamos las rebanadas y las ponemos en una fuente para regarlas con miel aligerada o con un almíbar que sea ligero y aromatizado con vino dulce o Pedro Ximénez. También las podemos mojar en leche, es una variante. Otras opciones es mojarlas directamente en miel o en una mezcla de azúcar moreno y canela. Basta con ir probando...
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