| El fiestón de San Isidro en El Ejido |
|
|
|
| España |
| Escrito por David Navarro |
|
Me acerqué el sábado a El Ejido, quizás por ser el día más animado de todos. El recinto ferial consta de aproximadamente una decena de casetas. Las tiendas son enormes, de techo muy alto, y con aire acondicionado bastante moderno. A pesar del calor exterior, dentro de las carpas se pasaba a veces hasta frío. La primera parada fue a la caseta de Radio Sintonía, la más ambientada con veinteañeros. Como es habitual en la provincia, pagas la bebida y te eliges tapa. Las ‘papas a lo pobre’ se salían de ricas, aunque la paella y las migas no estaban nada mal. La caseta se empezó a llenar hasta que no se cabía ni un alfiler, con la música a tope y momento cubata se disfrutaba de los mejores momentos. Había que seguir investigando, para eso paramos por el Carmela, una caseta más familiar, pero con buena comida a base de contundentes platos. Y luego seguir por la caseta del Copo, llena de adolescentes, no era mi sitio. Aunque era divertido las cañitas de un metro que daban para beberse las copas. Con la hora casi de cierre de la feria del medio día, había que seguir la procesión hacía los pubs.
La feria continua así y por la noche abren una súper carpa grandísima para seguir allí la fiesta. Esa parte me la perdí. Otra vez será. Al día siguiente, que mejor para quitar la resaca que un baño en la playa de Almerimar contemplando las nieves de la Alpujarra almeriense. ¡Qué espectáculo!
Agregalo como Favorito
Compartir
Enviar email
Comentarios (0)
![]() |




En la costa de Almería, al sureste de la península ibérica, se localiza uno de los pueblos con mayor renta per cápita de España: El Ejido. De lo que fue una pequeña población, hoy en día emerge casi una ciudad, que puede presumir de tener el mayor edificio de Andalucía superando los cien metros de altura o de tener habitantes que proceden de casi todos los países del globo. Mucha culpa de dicho crecimiento la tiene la agricultura. Los invernaderos, como auténticas fábricas de verduras y hortalizas, se han erigido en los motores del desarrollo. Y en honor al patrón de la agricultura, se debe su fiesta más tradicional,
A unos quince minutos andando se llega al 
