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La Ruta de la Plata en plan motero PDF Imprimir E-mail
España
Escrito por Ignacio Díaz Pérez   

Postal de Santa Olalla, pequeño pueblo de Huelva (España)La ida de mi viaje en moto del sur de España a Inglaterra, que yo había planteado en dos cómodas etapas hasta Santurtzi (donde tomaría el ferry a Inglaterra), la intenté por carreteras. De Salamanca al País Vasco, me topé con que la carretera estaba cortada por obras poco después de Pancorbo. No tuve que dar vueltas, ni nada, hasta localizar nuevamente el camino a Bilbao sin pasar por la autopista...

Al final lo encontré y he de deciros que el de los montes vascos es uno de los paisajes más bonitos con que uno se puede topar. Hasta Burgos, el camino es una pena, es lo que tiene la meseta, que los accidentes geográficos que le dan hermosura al viaje brillan por su ausencia. Pero a partir de Pancorbo el viaje fue una preciosidad. Ojo a la subida al puerto de Orduña. O más que a la subida, a la bajada, si vamos hacia el norte, como era mi caso. Acojona. Uno va solo, no hay coches en cientos de metros, una pendiente del 10 y 12 por ciento si no más, las curvas en segunda y tercera... Es precioso aquello, si uno pudiera detener su atención en lo que le rodea, pero la conducción es muy exigente en esa zona.

Lo disfruté, pero con una gran tensión. Hasta Salamanca, la idea inicial de llegar a la ciudad del Tormes por la antigua N-630, la Ruta de la Plata, la descarté nada más llegar a Santa Olalla del Cala, en la provincia de Huelva, donde paré a tomar un café. La verdad es que en ese momento no sabía si continuar adelante con mi viaje o darme la vuelta y volver, con la cabeza gacha, teniendo que admitir la temeridad de iniciar un viaje de las características del que iniciaba, con la lluvía que caía ese día sobre el sur y el oeste de España. Pero aún me quedaba cierta dignidad, así que decidí sólo que continuaría el viaje por la autopista.

Y vaya si hay diferencia en el drenaje del firme. Mojado, pero decidido, continué camino, pues. Al llegar a la provincia de Cáceres, el cielo empezó a abrirse y ya quedó prácticamente despejado todo el tiempo hasta que llegué a Salamanca. El final de esa etapa, los últimos 140 kilómetros o así, la verdad es que fueron bastante ventosos. Pero llegado a ese punto sí que ya no me echaría atrás, de ningún modo.

Comentarios (2)Add Comment
0
Enri
febrero 19, 2009
Votos: +0
Santa Olalla

qué buen jamón!!!

0
Edu
marzo 04, 2009
Votos: +0
jamón jamón

El viaje no puede ser más fantástico. En mi opinión desde qué la ruta de la plata se hizo autovía, me gusta hacerla

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