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El relente se hace compañero del peregrino a Santiago PDF Imprimir E-mail
España
Escrito por Antonio Salvador, Javier Rubio e Ignacio Díaz Pérez   

El frío acompaña el madrugón de los peregrinosLos tres peregrinos continuamos camino de Santiago, tras hacer parada y fonda en Sarria. A las 7.45 de la mañana, los únicos que andaban por la calle eran un trío de peregrinos ingleses y una bruma gallega, digna de Rosalía de Castro, la de los billetes de 500 pesetas, ¿'sus' acordáis? Nos las prometíamos muy felices para desayunar en el Escalinata del que hablábamos el otro día, pero a esas horas estaba más que cerrado. Así que volvimos sobre nuestros pasos, recogimos las mochilas y carretera y manta.

No es una expresión hecha: la 'pelúa' que estaba cayendo antes de la alborada era impresionante: hay que abrigarse bien, no queda otra. Y como el camino discurre junto a regatos, atraviesa arroyos, cruza ríos y salva empozamientos, venga niebla, venga rocío y venga relente. Hasta la 1.30 de la tarde, viendo ya la meta de nuestro destino, no levantó del todo la niebla.

Hizo un intento en Ferreiros, en el kilómetro 98, pero nos pilló a cubierto en Casa Cruceiro dando cuenta de las tortillas que Isabel nos preparó en el bocadillo del almuerzo -o lo que llaman por aquí almuerzo. El providencial refrigerio nos dio fuerzas para seguir la jornada debidamente confortado el estómago y cumplido con el primer encargo: Candela -la causa de esta peregrinación, para los que no lo sepan- ya tiene su concha de peregrino.

Recuperado del duro repecho con que el camino despide Sarria, vemos nuestro objetivo más cerca. 'Decorado' con grafitis y con una gorra roja descolorida más vieja que el hilo negro, hay un mojón de piedra que nos indica que estamos a 100 kilómetros de Santiago... (continuará).

Comentarios (1)Add Comment
0
toni
enero 23, 2009
Votos: +1
...

... me están entrando ganas de hacer el camino de nuevo

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