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El piragüeo castellano sube la adrenalina PDF Imprimir E-mail
España
Escrito por Alejandro Luna   
Las piraguas se amontonan en el alto TajoTodo comenzó cuando un amigo me dijo de ir a pasar el día en el Alto Tajo en Piragua. Busqué información acerca de esto y me informé de que era un parque natural precioso, cerca de la localidad de Taravilla en Castilla la Mancha (España).
 
Al principio éramos un poco escépticos, ya que el paisaje que nos acompañaba en todo momento era bastante seco y típico de la Meseta castellana, pero cual fue nuestra sorpresa, que conforme nos adentrábamos con los todoterrenos en la zona, todo se volvía verde y frondoso. Estábamos entrando en el parque natural del Alto Tajo.
 
La aventura consistía en bajar el Tajo en piragua individual, cosa que al final resultó un poco más difícil de lo que parecía. Los monitores nos dieron unas nociones básicas, pero como todo deporte de aventura, la aventura consiste también en ir descubriendo sobre la marcha la técnica.
 
Como decía, la piragua individual tiene su técnica. La persona va encastrada dentro del habitáculo con un cubrebañeras que impide que entre agua en la piragua en los múltiples virajes y a su vez permite poder escapar fácilmente de ella si se vuelca, cosa bastante habitual en los inexpertos. La técnica para volverse hacia arriba una vez que vuelca la piragua era bastante difícil y requería mucha práctica, por lo que ya os imaginaréis lo que pasaba, volcabas, te salías de la piragua, se te inundaba de agua, la vaciabas como podías y a empezar.
 
El Tajo tenía bastantes rápidos por esa zona, por lo que resultaba bastante divertido y excitante a la vez. Si a ello le sumamos que el recorrido es extenso y que las cascadas y acantilados son bastante habituales en el paisaje, tenemos un cóctel de sensaciones difícil de expresar en unas palabras. Una vez que le cogías el tranquillo a la piragua, incluso te podías permitir el lujo de ver las truchas pasando debajo de ti.
 
Además, en el recorrido tuvimos tiempo de aparcar las piraguas en una zona de cascadas y zambullirnos en las pozas que formaban. Eso sí, ¡el agua te dejaba helado!
 
La guinda del pastel fue pasar la noche en el parque natural, ya que disponía de un refugio justo en la cima de la cascada desde dónde incluso se escuchaba el agua al pasar. Viajeros, llevar un buen saco de dormir que en la zona refresca bastante.
 
A la mañana siguiente aprovechamos el tiempo en la Laguna de Póveda, cerca de Taravilla, famosa por sus aguas que emanan del subsuelo y por su famoso salto, acentuado por una presa a medio hacer de tiempos atrás, cuándo se hacían de ladrillo y no siempre conseguían contener el agua, como fue el caso en aquel tiempo.
 
¡Toda una aventura en tierras de Castilla!


Alejandro Luna

Comentarios (1)Add Comment
0
julen
septiembre 30, 2010
Votos: +0
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muy buena pinta. creo que haré una excursión a taravilla. gracias por la información

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