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La Velá de Regla pone broche de oro al verano chipionero PDF Imprimir E-mail
España
Escrito por David Navarro   

Una placa dedicada a Rocío Jurado delante del HumilladeroEl pueblo de Chipiona, en la costa atlántica española, celebra en septiembre una de sus fiestas más especiales: la Velada (o 'velá') de Regla. Todo gira en honor a la Virgen homónima. Una talla de piel negra y de un enorme valor histórico.

Cuenta la leyenda que esta imagen fue venerada por San Agustín en el Norte de África, cuando era provincia romana de Numidia. Ya con las invasiones vándalas del siglo V, sus discípulos decidieron traerla a la península ibérica, donde permaneció escondida durante el periodo islámico para luego ser hallada de forma milagrosa en el siglo XIV por un canónigo de León.  Desde ahí empezó la devoción popular hacía la virgen y casi siglo y medio más tarde comenzó a celebrarse esta festividad.


La duración es de cuatro días. Comenzando el día cinco de septiembre y finalizando el ocho, con la salida en procesión de la patrona chipionera. El primer día organizan una cabalgata de cabezudos, sobre todo para que los niños disfruten con esos personajes de tamaños desproporcionados. Una vez finalizado el desfile se inaugura las fiestas con la izada de banderas (Chipiona, Andalucía, y España). Mientras suena el himno de Andalucía cantado por Rocío Jurado, la hija pródiga de la localidad y para muchos la mejor voz de la historia musical española.  Se me pusieron los pelos de punta.

La Virgen de Regla preside el altar del Santuario sobre su pasoJunto al Santuario de Regla ponen casetas donde se puede comer, beber y bailar. Y en la playa, casetas más orientadas para la fiesta nocturna. Así que empecé las primeras copas en la calle del Chapetón, en la caseta de la Azabachería, con un ambiente más tranquilo. Pero no quita que no estuviera animado. Pero llega un momento en que pegas el salto a la playa o bien te vas a casa a dormir. Antes de tomar una decisión, me asomé desde el paseo maritimo, y cuando vi el ambiente, la decisión fue rápida. Me bajé.

Había unas cuatro o cinco casetas, la mayoría para veinteañeros. Pero la carpa de Atrincarlo tenía un ambiente de 25 años para arriba, me venía perfecta. Así que ya tenía el sitio. Sensacional el reencontrarme con viejos amigos que no veía de hace años. Además siempre me gustó disfrutar de un buen trago junto al mar.

El día ocho por la tarde, aparte de felicitar a las Reglas, el pueblo rebosa de gente venida  de los lugares más recónditos. ¡Incluso desde Cuba! Los fieles se agolpan desde la puerta de la iglesia y la van siguiendo por todo su recorrido. Los canticos y las marchas de la banda armonizan la marabunta humana vestida con sus mejores galas que posesionan junto a la virgen. Tras unas cuatro horas de recorrido y cayendo el atardecer llega a su templo, mientras las campanas replican el regreso de su señora. De repente un aire fresco parece como una señal de que el verano ha concluido.

Un buen ambiente nocturno en la caseta de AtrincarloLa noche concluye con una espectacular lluvia de fuegos artificiales en la playa. Todo de  muchísima calidad. La feria me ha dejado un buen sabor de boca con esta mezcla entre diversión, fe y sentimientos.


David Navarro



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