| Ir a Eslovenia es acertar |
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| Eslovenia |
| Escrito por Álvaro Ramírez |
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Su transición fue de lo más pacífica, calmada, como lo es su gente, amable y afable, perfetcamente preparada para responderte en inglés, alemán y, para los atrevidos, en esloveno, por supuesto. Su capital, Ljubljana, resulta un destino atractivo a la vez que agradable, siempre que el frío y la nieve no la invadan, algo habitual, por otra parte. Posee el encanto de la vieja Europa, pero a la vez los avances de una modernindad a la que se ha subido Eslovenia de forma endiviable por modélica. Grandes espacios, adecuadamente poblados y bien organizados. Eso permite, entre otras cosas, que a apenas una hora de la capital, al sur, se encuentre Piran (Pirano en italiano), una joya de la breve pero intensa costa eslovena. En menos de una hora, al norte, están los atractivos Alpes Iulianos, el brazo balcánico de la mayor cordillera europea. Los deportes de nieve, por supuesto, tienen aquí un lugar privilegiado. Sin ser barata, Eslovenia resulta asequible a los bolsillos, aunque el nivel se lo marca cada visitante, claro está. En coche el país es manejable al cien por cien, y además permite excursiones a los países vecinos. Italia, Croacia y Austria están a tiro de piedra y las carreteras son bastante buenas. Eslovenia, un mar de detalles entre los grandes reclamos europeos.
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Comentarios (1)
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Muuuuuuy civilizada.
Sí, por el paisaje y la gente parece Suiza. De hecho, al cruzar desde Italia, a Eslovenia se la ve un paso adelante en el nivel desarrollo, todo mucho más limpio, organizado. En la primera gasolinera ya lo percibes (la pega en coche, los 35€ de la pegatina para las autopistas, que son magníficas, eso sí). |



Si mezclamos la costa italiana, la eficiencia de Austria, la singularidad balcánica y los alpes suizos tenemos como resultado un país idílico. Pues bien, ese país es Eslovenia. Su reducido tamaño lo hace perfecto para ser el destino de una escapada no demasiado prolongada, su envidiable ubicación en el centro de Europa lo convierte en accesible por los cuatro costados. En cuatro o cinco días, una semana, se puede disfrutar del atractivo conjunto que ofrece esta parte de la antigua Yugoslavia, que tras la guerra de los Balcanes apenas sufrió la violencia serbia. 
