| El zrazy reivindica su origen |
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| Bielorrusia |
| Escrito por Inna Kokoulina |
El reparto de las fronteras políticas se mueve con el paso de los años. Una anciana balcánica, por poner un ejemplo, ha podido vivir a lo largo de su vida en tres y cuatro países diferentes sin haber cambiado de domicilio. Esta cuestión afecta a la cocina... Hay un plato que resulta muy celebrado en Europa oriental y del que reivindican su origen varias naciones: Lituania, Polonia, Ucrania y la que seguramente sea la verdadera: Bielorrusia. Todo debido a aquellos años que estos países formaban la República de las Dos Naciones. El zrazy, como se conoce, lleva más de tres siglos metido en nuestras vidas, por lo que no se nos puede negar esta denominación de origen a los bielorrusos. Como muchos otros platos del mundo nació para aprovechar sobras de otras comidas. Pero hoy en día se hace a conciencia por su buen sabor. Les cuento su proceso de elaboración. Ingredientes: ocho filetes de falda picadas de vacuno, mostaza, sal, pimienta, ocho lonchas de bacón, dos cebollas picadas, un cuarto de kilo de pepinillos en vinagre de eneldo, 50 gramos de mantequilla, caldo de carne, 50 gramos de champiñones, una hoja de laurel, una cucharada de harina y 75 gramos de nata. Empezamos preparando la carne de falda, para que esté muy fina. Repartimos la mostaza por ambas caras de la carne. Y sazonamos con sal y pimentamos con pimienta al gusto. En mi caso suelo ser bastante generoso. En un tazón pequeño mezclamos el bacón, la mitad de la cebolla, los pepinillos. Luego lo repartimos en sobre cada rebanada de carne y lo enrollamos con cuidado. Nos servimos de una cuerda para atarlos. En una cacerola derretimos la mantequilla a fuego medio. Esperamos que se doren los rollos de carne por todos lados. Agregamos el caldo de carne suficiente para cubrir las piezas, añadimos también los champiñones, la cebolla restante, el laurel y la sal y pimienta al gusto. Llevamos a ebullición, luego lo tapamos y lo dejamos cocinando a fuego muy lento durante dos horas o hasta que la carne esté cocida y muy tierna. La hoja de laurel la retiramos. En un tazón pequeño mezclamos la harina y la nata. Lo vertemos poco a poco en el caldo y removemos bien. Seguimos a fuego lento durante unos minutos, revolviendo con frecuencia hasta que espese. Y por fin estará todo listo para servir. Inna Kokoulina
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El reparto de las fronteras políticas se mueve con el paso de los años. Una anciana balcánica, por poner un ejemplo, ha podido vivir a lo largo de su vida en tres y cuatro países diferentes sin haber cambiado de domicilio. Esta cuestión afecta a la cocina... 
