Imposible no salir en Lieja PDF Imprimir E-mail
Bélgica
Escrito por Daniel Pinilla   

No es Sodoma ni Gomorra pero ahí está. Lieja, la quinta ciudad en términos de población de Bélgica, es algo muy divertido. Me pasé un par de días sólo allí, pero casi mejor porque si no, la salud me habría pasado factura. De entrada, era noviembre y me encontré con la feria de Lieja. Un poco de ambiente para entrar en calor junto al río Mosa, no muy espectacular, pero puede valer. Tras visitar la ópera, la colegiata de San Bartolomé y la antigua abadía de Saint Jacques, amén de la clásica vuelta por la plaza del mercado, nos entregamos al mundo de Le Carré.

Se trata de un pequeño barrio céntrico, todo peatonal, y trufado de bares. Al parecer tiene la mayor concentración de cervecerías de toda Bélgica, lo que no es poca cosa si se tiene en cuenta que en el país hay más de un par de cientos de clases de birra. Era miércoles por la noche y salimos no con demasiada emoción. Sorpresa: la cosa se sale. Ambientazo hasta las mil y todo muy barato. Resulta que como hay tantos estudiantes en la universidad, muchos de ellos erasmus que salen a diario, había unas pocas de fiestas operativas. Uno que todavía parece pequeño y puede engañar se dedicó a pedir copas diciendo que era estudiante, ya que había descuento. A euro la cerveza y a tres la copa, no está mal. La gente acabó dando botes en lo alto de las barras de los bares. Sin miedo.

Al día siguiente, desde media tarde, ya había ambiente de cerveceo por Le Carré. La noche resultó ser la de estreno de los nuevos universitarios, que salen vestidos con harapos negros, gorras estrafalarias con viseras enormes y todo llevan una especie de pizarrita pequeña donde escriben su nombre, si tienen alguna alergia (por si la borrachera acaba tan mal que alguien los tiene que llevar a casa), lo que va a estudiar y cuánto le mide, ejem, el tema. O bien, cómo lo tiene arreglado, ejem, el tema. Musicón por las calles y apariencia de que la policía deja hacer. Los vecinos, digo yo, tienen asumido lo que hay. Sorprendente para ser Europa central. Me perdí el fin de semana, que me dijeron que era lo mejor. Lo que es casi mejor es no saberlo... Les trois rivières es un buen lugar para acabar la noche, por dar algún dato, aunque todo está en menos de 200 metros.

Por cierto que tampoco hay que perderse la experiencia de comerse un grofre, la especialidad gastronómica de la ciudad. No es bollería al uso, saben crujientes y sabrosos. PD: cuando me iba me informaron de que en diciembre, cuando se celebra la fiesta del San Nicolás de los estudiantes, cuando se le pintan de rojo los, ejem, huevos a la estatua de un toro, emblema de la ciudad y símbolo de virilidad. Por lo visto la que se forma luego por las calles no tiene nada que envidiar a San Fermín. Veremos.

 

Comentarios (1)Add Comment
0
Bea
junio 18, 2009
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...

Creo q este verano tiro para Bruselas una semana, así q después de lo que dices no me pierdo pasar por Lieja!

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