|
Alemania
|
|
Escrito por Carmen Casso
|
|
Existe una pequeña localidad en el oeste de Alemania, a pocos kilómetros del aeropuerto de Weeze, que tiene una visita. El aeropuerto de que les hablo es el que utiliza habitualmente la compañía aérea de bajo coste Ryanair, lo que ha conseguido que para muchos viajeros de presupuesto apretado este punto geográfico se sitúe en el mapa. Algo así me pasó a mí cuando no hace mucho tenía un enlace y varias horas muertas. Pregunté y la excursión más cercana era a Kevelaer. Allá que me fui.
Se trata de un pintoresco pueblo de unos 30.000 habitantes famoso por la peregrinaciones católicas. De hecho, cada año cerca del millón de peregrinos del noroeste europeo se da cita en la imponente basílica, que alberga la llamada 'capilla de lágrimas' o 'de las velas'. La Gnadenkapelle es realmente espectacular, con un interior de estilo neorrenacentista.
La leyenda dice que en 1641 un viajero llamado Hendrik Busman oyó una voz misteriosa que le pidió edificar una capilla en el lugar. Con el paso del tiempo incluso se atestiguaron algunos milagros.
Hoy se puede visitar, además de la basílica, un museo de artes y costumbres de la región de North Rhine-Westphalia, así como variadas galerías de arte. El ambiente que se respira resulta muy agradable y además todo está muy limpio. Merece la pena prestar atención a los numerosos templetes que se reparten por el centro, que por cierto es peatonal.
Ya saben un buen plan si se quedan tirados en Weeze. El bus tarde poco más de 20 minutos. Una peregrinación de andar por casa.
Carmen Casso
 |