|
En un reciente viaje por la llamada 'Alemania Romántica' he tenido ocasión de visitar Múnich. No descubro nada si digo que es una gran ciudad, con lugares realmente bellos. Sin embargo no me voy a detener en ellos, sino en una cervecería, quizás la más famosa e histórica: se llama Hofbräuhaus y fue fundada nada menos que en 1589.
Cuando entras en ella te das cuenta de que lo que habias leido y oido de los alemanes, concretamente de los bávaros, es cier beben, cantan, gritan y se divierten juntos. El local es muy grande, con un salón enorme (escenario incluido), largos bancos y mesas de madera, un patio precioso (repleto también de mesas) y una parte alta, todo ello, en su conjunto muy típico. Las camareras, aparte de guapas, son un poco malabaristas, ya que llevan varias jarras de litro hasta arriba de rica cerveza, y parece que apenas les pesa. Además acompañan su trabajo con la mejor sonrisa.
El día que estuvimos allí era el último de la mundialmente conocida Oktoberfest y eso le daba aún más colorido al ambiente,puesto que muchos hombres y mujeres iban ataviados con la vestimenta típica de Baviera.
En definitiva, creo que aunque no se sea muy amante de la cerveza, es visita casi obligada si vas a Múnich pues es un magnífico lugar para palpar sus tradiciones pasando un rato sin duda de lo más agradable. Eso sí, casi siempre está llena, por lo que hay que tener algo de paciencia. Pero no importa, pues merece la pena. Y mucho.
María Rosario Gómez
 |