Cicloturismo por el delta del Mekong PDF Imprimir E-mail
Vietnam
Escrito por David Navarro   

Las canoas son el medio de trasporte habitual en el delta de MekongEl Mekong, el río que baña todo el sudeste asiático, prácticamente cubre la frontera entre Camboya y Vietnam. Al comienzo de su estuario se encuentra un enorme delta antes de llegar al mar. Las dimensiones de este fenómeno geográfico les dan una particular forma de vida  a todos los habitantes de la zona.  

La excursión es fácil, o bien te recorres en varios días el delta o desde Ho Chi Minh haces un viaje de un solo día. Cuando conocí el Mekong en Vientián (la capital de Laos), ya me parecía grande, pero aquí en la desembocadura parece un mar. En su interior está lleno de islas de tamaños diversos e incluso en algunas tienen hasta tráfico rodado. Empecé conociendo una isla donde muestran a los turistas los productos típicos del delta. Primero, cómo se fabrican los caramelos de coco, una segunda parada en un sitio donde producían miel, y una tercera parada  en la cual no me acuerdo que querían vender porque no compré nada, sólo que nos invitaron a comer frutas y me hice una foto con una pitón.


En las isla suele haber unos canales y utilizan una especie de góndolas llevadas por mujeres, la que me toco a mí era bastante mayor, pero ella tiraba con el remo como si fuera una campeona olímpica. El viaje por el canal era muy bonito, pero el calor insoportable, con la suerte que era rápido, porque si no, te derrites allí mismo. Sobre todo me dio apuro por la vieja mujer, que le podía costar un disgusto tal esfuerzo.

Cambio de isla a la isla de los bueyes. Nos llevaron a comer el riquísimo pez de oreja de elefante del delta, pero dejamos que otros se lo comieran, y me decanté por el rollito de primavera y el arroz, todo un clásico vietnamita. El restaurante estaba rodeado de pequeños canales, separado por rejillas para que el agua se mantenga oxigenada y no se escapen los peces para otras partes del canal, y ahí crían las diferentes especies que después te sirven en el restaurante. Por cierto buenas anguilas.

Una anciana pasea en su jornada laboralAllí cogí una bicicleta para descubrir la isla. Toda llena de caminitos bajo palmeras y densa vegetación se convirtió en un autentico laberinto. La ventaja de poder contemplar como los habitantes del delta tiene sus casitas, con sus canales, criando peces para tener siempre comida y ser autosuficiente, incluso algunos lo venden. Pero con tanta recreación con el paisaje me perdí, era casi imposible volver al punto de origen. Afortunadamente llevaba una tarjeta del restaurante y tras dos horas de paseo, una local nos hizo de guía hasta el bar de los peces elefantes.

Creo que con esta toma de contacto con el delta es más suficiente. Tras un paseo por el mercado de My Tho, lo mejor es regresar a Ho Chi Minh City. Hay gente que le gusta profundizar más en el Delta y ver el modo de vida de barcos ambulantes que comercian a través del delta en mercadillos flotantes, pero para otra ocasión.


David Navarro

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