| Mucho barro para frenar la resaca de Nha Trang |
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| Vietnam |
| Escrito por David Navarro |
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La noche en Nha Trang tiene un nombre propio, Sailing Club. Una gran choza a orillas del mar con terrazas y después con parte en la misma playa rodeado de palmeras y vegetación. Sitio totalmente paradisiaco, por ahora todo iba bien. Había que entrar, y nos querían cobrar la entrada, pero nunca me gustó pagar por entrar en una discoteca, tengo mis principios. Así, aprovechamos que la encargada estaba en la puerta, y ella nos decía que la entrada ofrecía una consumición. A lo que se le respondió que no se ha venido por una copita, sino que se iba a comprar una botella. Le convenció y sólo el 'equipo botellón' entró sin pagar. La mayoría de la gente estaba sentada en mesas en plan tranquilo, un poco contemplativos de lo que fuera a pasar. Pero se venía venir, ya que un 80% eran turistas buscando la gran borrachera. Y pasó lo que pasó, a la hora, la pista de baile empezó a llenarse. Nuestra botella pasó de la mesa a la barra y nos hicimos reyes de la noche. Conocer a unos y a otros era lo más fácil. Al final todos éramos amigos, y así nos dio el amanecer. Una noche inolvidable.
Por casualidad, coincidimos con dos conocidas chilenas en la puerta del balneario, a veces que pequeño es el mundo. Pues esto ha sido la ciudad del ocio vietnamita, muy divertido sin duda y por no hablar de la comida, que crea auténtica adicción.
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La resaca estaba asegurada, para eso había un plan de emergencia totalmente preparado. Y es que una de las mayores atracciones de la ciudad es un balneario. Todo comienza con un masaje de una hora. Con los músculos bien relajados se pasa a unos baños de barro durante media hora. Que luego toca secar el barro al sol, para que se quede la piel muy suave. Por último, un masaje de chorros de agua. Antes de irse se puede uno recrear con baños de agua caliente y relajarse en la piscina. 

