Hoi An, una ciudad que gusta sí o sí PDF Imprimir E-mail
Vietnam
Escrito por David Navarro   

Las ruinas Cham de My SonHoi An es una ciudad vietnamita que parece haberse quedado clavada en el tiempo. Dicen que la comida es excepcional, así que lo primero es alimentarse, y si es 'delicatessen', mejor. La elección para cenar fue en el restaurante 'Cafes des Amis', uno de los pocos restaurantes del mundo en que no eliges comida. El menú lo diseña diariamente el cocinero, el Sr. Kim, que cocina lo que le apetece, pero siempre lo hace todo delicioso y contundente. Nada más llegar se presenta y te enseña todos los comentarios que le han escrito en unos cuadernos, así te entretienes leyendo mientras esperas la comida. Comentó que viaja a Europa una vez al año para hacer una demostración de comida vietnamita. Desde mi punto de vista este 'Arguiñano vietnamita' es todo un artista; trajo casi diez platos diferentes y a cual más bueno. Confirmado, en Hoi An es donde mejor se come de todo el país.

Una excursión fácil de hacer y que merece la pena es ir a My Son, o lo que queda de My Son. En su buena época, entre los siglos IV y XIII d.c., My Son fue el centro religioso más importante de la civilización Cham y en su arquitectura se puede observar la influencia hindú. Lo más bonito de estas ruinas es que están dentro de un paraje natural incomparable, bajo la montaña del ‘Diente del Gato’ y rodeada de un espeso bosque tropical. De hecho la UNESCO ha declarado My Son patrimonio de la humanidad por todo lo que representó en su época gloriosa.

Pero entre cultura y cultura, lo mejor es dejar que vuele la mente y entre en una fase de relajación. Y que mejor lugar para meditar que ir a Cui Dai, una playa paradisíaca con palmeras donde comienza la 'Playa de China', de una extensión de 30 kilómetros. El lugar es famoso por que los soldados americanos se iban a descansar allí durante la guerra de Vietnam. El llegar aquí es fácil negociando un buen precio con cualquier motorista de la ciudad.

La extensísima 'Playa de China' Pero nunca hay que olvidarse de ver Hoi An, que fue declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO, y no fue precisamente por las sastrerías, que aquí hay muchas y tampoco por el restaurante de Mr. Kim. Y es que Hoi An fue uno de los puertos más importantes del ‘Mar de China’, hasta que el río perdió agua y Danang (una ciudad muy cercana) cobró el protagonismo. Pero gracias a eso Hoi An se ha preservado arquitectónicamente con el paso del tiempo. Su época más gloriosa vino cuando grandes familias de China tras la caída de la dinastía Ming y algunas de Japón llegaron en el Siglo XVIII y dieron un papel importante a Hoi An desde el punto de vista comercial. Todavía se pueden ver las casas, las salas de reuniones, e incluso queda un viejo puente japonés que hacen que se mantengan vivas las estirpes de estas tan ilustres familias. Es posible visitar muchas de esas casas familiares donde conservan muebles centenarios.

La anécdota de la ciudad fue la sorpresa de encontrar una tienda que vendían camisetas de un equipo que se llamaba 'Real Betis Vietnam', con el escudo autentico del Real Betis Balompié (equipo de mi ciudad en España). Las vendían con un fin benéfico, ya que es una fundación para ayudar a niños.

Comentarios (1)Add Comment
0
largui
marzo 06, 2009
Votos: +0
guai

historia muy interesante, sí señor. me ha encantado. entran ganas de conocer hoi an

Escribir comentario
 
 
corto | largo
 

busy