| ¡Enloquecido por la ropa a medida! |
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| Vietnam |
| Escrito por David Navarro |
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Básicamente porque Hoi An es el lugar ideal para hacerse con un vestuario completo tirado de precio. Nada más llegar se puede comprobar en el paseo desde el autobús hasta el hotel. Todas las tiendas eran sastrerías, y de vez en cuando ves alguna tienda de maletas o algún restaurante. Así que nada más salir del hotel me metí en la sastrería que tenía justo enfrente. La dependienta, Kan, sacó un par de tomos con catálogos de moda occidental de la temporada otoño 2006, ¡y estaba en septiembre de 2006! Pregunté precios por un traje a medida, y me contesta: “50 dólares”; y por la camisa: “ocho dólares”. ¡Qué precios! Así que busqué un diseño chulo, la tela, el forro y también una tela para la camisa, me tomaron las medidas y a probar suerte, a ver cómo quedaba. Al día siguiente se acerca el momento esperado. Vuelvo a la sastrería a probarme el traje. ¡Qué emoción! Una manga, otra, pantalones, me miré al espejo, mmmmm. Perfectos, un diez. Todo esto necesitaba una meditación. Con las ideas claras decidí tirar la casa por la ventana. Me metí en la sastrería y me puse a encargar compulsivamente trajes, camisas, pantalones y chaquetas. Ya puesto en materia. Me recomendaron un sitio para hacernos unos zapatos a medida. Todo un estrés, entre diseños colores, tipos de telas. Por fin había elegido todo y solo me quedaban 16 horas para salir de Hoi An. Les esperaba larga noche de trabajo. Lo gracioso es que te tienen controladísimo. Ibas andando por la calle y aparece una trabajadora de la zapatería para cambiar un color de un zapato (que estaba agotado) y te llevaba en la moto hasta allí, ¡sorprendente! Más tarde, cerca de las 12 de la noche, mientras jugaba un billar y viene una de la sastrería. Que tenía que tomar unas medidas de nuevo. ¡Era increíble cómo dominan la situación! Un nuevo día comenzó y quedan cinco horas para salir de la ciudad. Esto se convierte en un carrusel continuo de probarse ropa. Todo era una lucha contra el reloj. Motos que vienen y motos que van trayendo por goteo la ropa y haciendo los arreglos pertinentes en el caso necesario. Por fin a la hora de partir y lo tenía todo, increíble pero cierto. En total, cuatro trajes de chaqueta, ocho camisas, tres pantalones (pana, vaqueros y lino), dos chaquetas (pana y cuero) y tres pares de zapatos (de vestir, casual y chanclas). ¡Todo a medida por menos de 500 euros!
Una anécdota curiosa es que me compré un gorro chino de estos cónicos, que allí lo lleva casi todo el mundo. Pues sitio donde entraba me lo pedían prestado para probárselo. Una nueva lucha diaria para proteger el gorro que se une al transporte del pesado equipaje.
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Señoras y señores, bienvenidos a
Compré una maleta, bastante grande y bastante barata, y metí todo adentro. Empecé arrastrándola con las ruedas, y al minuto, una rueda rota. Me la cuelgo al hombro y se me rompe el asa. ¡Me había comprado una maleta casi de papel para un equipaje de 25 kg! 
