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Palestina
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Escrito por Víctor García Montes
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Viajar a Israel sin visitar ciudades palestinas no tiene sentido.
Empezando por Belén, aunque se puede ir en autobús, creo que lo mejor
es contratar a un taxista. Una vez en Palestina has entrado en otro
mundo, después de traspasar el imponente muro construído por los
judíos, la Natividad es de visita obligada: aquí nació Cristo, el final soñado por cualquier peregrino cristiano.
Otro punto imperdonable es Ramala (o Ramallah). Aunque en principio el único interés de Ramallah puede ser La Mukata, tumba de Arafat,
un impresionante mausoleo de mármol donde yacen sus restos, sin embargo
también impresiona la vida cotidiana, la plaza de los leones, donde
normalmente se celebran los asesinatos de judíos a manos de palestinos
con tiros al aire y griteríos. Impresionante el paso por Qalandia, el
principal puesto de control para entrar y salir de Ramala, donde es
obligado el uso de pasaporte, un auténtico paso de fronteras donde se
palpa una tensión importante.
Como ultimo destino de Palestina elegimos Jericho, cruzando un
auténtico desierto bordeando el Mar Muerto, llegamos a la ciudad
conocida por ser donde fue llevado Jesucristo para ser tentado por el diablo. Hay que ir. Sin duda.
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