De cascada en cascada por Luang Prabang PDF Imprimir E-mail
Escrito por David Navarro   

Templo budista en una cueva junto al MekongAl que le gusten los templos budistas díganle que Luang Prabang (Laos) es el lugar indicado. Aquí se puede hartar de ver, hay unos 66. Además están muy activos y vienen jóvenes de muchos sitios para iniciar sus estudios como novicios y pasar cuando cumplen 20 años a monjes. El pueblo está lleno de color naranja de los hábitos budistas, por cierto que uno de ellos se pensaba que yo era monje porque tenía la cabeza rapada.

Además de la cultura en los templos, que algunos son espectaculares, la naturaleza es la mayor atracción de la zona se puede hacer de todo, desde expediciones en elefante por la selva, rafting, kayaking... Mi elección fue decidir por ver unos templos en el interior de unas cuevas en una escarpada montaña. El paisaje buenísimo pero las cuevas un rollo, demasiado pequeñas, rozando el timo.

La excursión a las cascadas mucho mejor. Una de las cascadas estaba en una zona selvática donde había un centro de adaptación para tigres y osos negros asiáticos, por suerte los que vi estaban controlados, por una verja que los aislaba. La cascada era un todo, corría el agua por el suelo, rocas y paredes. La emoción de subir casi arriba me hizo sentir estar en una película de aventuras, y la verdad es que me la estaba jugando. Había que ir por un caminito de medio metro de ancho, y  a la derecha una pared por la que caía el agua, una cascada. Al otro lado, el precipicio. Evidentemente el suelo era una prolongación de la cascada, por lo que el agua corría sin cesar. Un pequeño resbalón me hubiera causado un disgusto, pero iba con mucho cuidado, por supuesto. Donde peor lo pasé fue en una zona donde el piso era fangoso y se me salió la chancla y la cogí justo antes de que el agua la lanzara al vacío, ahí fue el momento que me entró el miedo de verdad, sobre todo cuando miré hacia abajo. Pero sin duda me palpitó el corazón de ver esta maravilla de la naturaleza.

La cascada ocupa toda la superficie a la vistaDespués de unas tres horas de viaje llegamos a otra cascada, esta era anchísima y el agua formaba pozas y los árboles la cubrían mientras el agua bañaba sus troncos, impresionante. A pesar de la corriente pudimos darnos un chapuzón en una de las pozas.

Sin duda, esta ciudad declarada por la UNESCO como patrimonio de la humanidad y su alrededores rebosantes en naturaleza, la hacen inolvidable.

 

David Navarro

Comentarios (1)Add Comment
0
chulón
mayo 15, 2009
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pa verlo

me han hablado bien de esa zona del sudeste asiático. tomo nota de la historia..

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