El mar de la flotabilidad inerte PDF Imprimir E-mail
Jordania
Escrito por David Navarro   

Un turista aprovecha su baño para leer en el mar MuertoTodo resulta muy interesante por Jordania en cuanto a turismo, pero cuando el calor aprieta y el cuerpo pide relax, el mejor sitio para ir es el mar Muerto.

El lado jordano de este mar interior dispone de un centro vacacional que cuenta con muchísimos hoteles y por supuesto turistas. Digamos en términos muy localistas que es la Matalacañas (sitio de veraneo donde va mucha gente de mi ciudad en España) de la gente de Amman. Una vez aquí, hay dos posibilidades o bien te vas a la playa pública o a la playa de un hotel. La opción segunda salió victoriosa. Segunda parte, elegir hotel. Tampoco supuso mucho quebradero de cabeza para seleccionar el Mövenpick, considerado el mejor balneario de todo oriente medio.


El hotel es alucinante, como un pueblo por dentro, casas de adobe, jardines, dieciocho piscinas, nueve restaurantes, o sea, de todo. A pesar de tanta oferta había que ir al grano, un sueño que siempre se tiene desde muy pequeño, ¿se flotará de verdad? La sensación de cuando metes los pies es como cuando estas entrando en cualquier playa. Así que con confianza me tiré de cabeza. ERROR, porque tras comprobar de que flotaba como un corcho y emocionarme, me empezaron a picar los ojos de tal manera que no veía nada. A duras penas conseguí llegar a las duchas, pero un poquito de agua dulce y perfecto. Y es que la alta concentración de sal, un 30% más que la del océano, hace que cualquier herida te escueza, y ojos por supuesto. De hecho recomiendan incluso no afeitarse. Menos mal en el segundo intento, me tiré de espalda y a flotar, ¡que relax!

El barro del Mar Muerto contiene muchas propiedades medicinalesOtra actividad que se hace por aquí es embadurnarte de barro del Mar Muerto, que tiene muchísimas propiedades. El barro tiene un color negro intenso, y tras estar completamente recubierto de barro hay que esperar media hora hasta que se seque. Muy divertido ver a todo el mundo, muy negrito, por allí. Parecía que eran carnavales y todos iban disfrazados formando una tribu africana. Una vez secado el barro y aclarado con agua, se te queda toda la piel extra suave. ¡Qué bien me sentó!

A parte se puede disfrutar de las instalaciones, con sus piscinas y restaurantes, por cierto, jarras de cerveza buenísima en el restaurante italiano. Pero el mejor momento llegó al atardecer. Ver la puesta de sol flotando en el mar Muerto y como cae la tarde,  no tiene precio. Entonces es cuando echan a la gente del mar y cierran la playa. Imagino que esto no sucede en la playa pública. Pero quedaban las piscinas para tirarse en las tumbonas a una temperatura buenísima.

Pero bueno, esto son las cosas del placer, que no te cansas de descansar. Quedó pendiente el entrar en el spa, donde hacen distintos tratamientos usando agua y masajes. Pero como estaba a llenísimo, no hubo nada que hacer. Habrá que volver. El Mövenpick es uno de los sitios de mundo en que se le puede hacer una 'X' para regresar y estar unos días desconectado y cargar las pilas.

Los últimos rayos de sol despiden el día en el Mar Muerto

David Navarro

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