| La sarna con gusto no pica en Petra |
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| Jordania |
| Escrito por David Navarro |
Petra, la antigua capital de los nabateos, es una de las nuevas maravillas del mundo. Pica mucho la curiosidad para visitarla. Lo mejor es madrugar para entrar los primeros, porque es un área enorme que requiere un esfuerzo fuerte y unas seis horas mínimo. Mejor hacerlo sin demasiados turistas a tu vera. Petra la descubrió un suizo llamado Ibrahim Burckhardt: le contaron unos pastores de unas ruinas espectaculares en el valle, así que para localizar esas ruinas dijo a los locales que iba a sacrificar una cabra en la tumba de Aaron que estaba en el valle, y al final lo llevaron hasta allí y en camino vio el ‘Tesoro’ y la ‘Urna’, dos de las tumbas más importantes. Así que en cuanto lo vio y se dio cuenta de la majestuosidad del monumento se volvió a Suiza para anunciar su descubrimiento.Lo bueno de ser los primeros en entrar en Petra es que tener la posibilidad de estar solo en el camino, ningún turista, exclusivo para mi grupo de amigos. Todo un privilegio. No entiendo por qué la gente no madrugaba para ver todo esto. Entramos por el Siq, el cañón de acceso a la ciudad. Fijándonos en los detalles empezamos a ver los conducto que canalizaban el agua, señales de tráfico en la roca (se representaban con camellos) y algunas tumbas pequeñas. Al final del Siq nos encontramos con el ‘Tesoro’, una tumba totalmente tallada en la roca. Su nombre proviene de una urna que tiene arriba. Decía la leyenda que un faraón había escondido hay sus tesoros; de hecho tiene agujeros de los disparos de la gente que quiso comprobarlo. La ruta sigue por otra garganta con numerosas tumbas con vetas de las piedras de numerosos colores. Llegamos hasta el teatro, es un teatro nabateo para tres mil personas totalmente hecho en la roca. La arquitectura nabatea tenía toda la influencia greco-romana. Desde el teatro nos encontramos las escaleras que van al altar de sacrificios. ¡Una buena paliza! Los burros a dos o tres euros a pie de las escaleras para aquellos que no se quisieran enfrentar a los 800 escalones, pero nosotros muy valientes y con muchas energías fuimos al altar con el transporte de ‘San Fernando’: un ratito a pie y otro caminando. El altar en sí es curioso porque están los canales por lo que la sangre fluía e iba bajando, imagino que a alguna tumba o templo. Lo mejor sin duda eran las vistas. Espectaculares. Se nos planteaban dos alternativas: volver por donde habíamos subido o tomar una ruta alternativa donde podíamos ver otras cosas. Aunque esas rutas sólo son recomendadas para aquellos que llegaran con fuerzas al altar. Pero seguíamos valientes y tomamos la alternativa. Era un camino sinuoso que iba bajando, nos encontramos con un león esculpido que era una fuente, después varias tumbas y varios templos e incluso un triclinio (comedor) para funerales. Así llegamos hasta Petra Central, aunque lo pasamos de largo sin verlo para ir al ‘Monasterio’, otro de los platos fuertes de Petra. De nuevo otra subida por el estilo al del altar de sacrificio y con las fuerzas muy justas. Esto parecía una etapa de ciclismo de montaña, cada uno subía a su ritmo, he incluso alguna se animó a ir en burro. Tras unos 40 minutos de subida llegamos al ‘Monasterio’, parecido al ‘Tesoro’ pero algo más grande te recompensa su belleza con tal esfuerzo. Aunque la mejor recompensa estaba en el bar, donde esperamos al resto con los zapatos quitados, sombra y una Coca Cola fresquita. Muy buenas las caras de sufrimiento y satisfacción de los que iban llegando.Tras esto nos quedaba bajar y ver Petra Central, aquí hay restos de la época romana, un templo de estilo egipcio y una calle con columnas que nos llevaba a las tumbas reales. Las tumbas reales, lo último que íbamos a ver, ya sin ninguna fuerza, Manolo (un amigo del grupo) decía que iba a verlas con el ‘zoom’ de su cámara, que no andaba más. Pero merecía la pena, porque era lo más impresionante de Petra. Una de ellas el ‘Palacio Tumba’ es el edificio más grande de Petra, pero inexplicablemente uno de los últimos en descubrirse. Le siguen varias tumbas pero me quedo con la ‘Tumba Urna’ que destaca por su forma y pasillos interiores. Pues con esto y un bizcocho hemos visto Petra en unas seis horas y media. Hay que salir otra vez por el Siq. Eran casi la una de la tarde y había un rio de turista que entraba que daba miedo, parecía ‘Disneyland’. Menos mal que hemos disfrutado de Petra prácticamente para nosotros y una vez visto lo visto, concluyo que el título de maravilla del mundo se lo merece con todas las letras.
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Petra, la antigua capital de los nabateos, es una de las nuevas maravillas del mundo. Pica mucho la curiosidad para visitarla. Lo mejor es madrugar para entrar los primeros, porque es un área enorme que requiere un esfuerzo fuerte y unas seis horas mínimo. Mejor hacerlo sin demasiados turistas a tu vera. Petra la descubrió un suizo llamado
Se nos planteaban dos alternativas: volver por donde habíamos subido o tomar una ruta alternativa donde podíamos ver otras cosas. Aunque esas rutas sólo son recomendadas para aquellos que llegaran con fuerzas al altar. Pero seguíamos valientes y tomamos la alternativa. Era un camino sinuoso que iba bajando, nos encontramos con un león esculpido que era una fuente, después varias tumbas y varios templos e incluso un 
