Wadi Mujib: AVENTURA con mayúsculas PDF Imprimir E-mail
Jordania
Escrito por David Navarro   
Garganta del Wadi Mujib (Jordania)La zona del mar muerto jordano conduce a uno de los mejores secretos del país: Wadi Mujib. Eso sí, al ser una zona fronteriza con Israel está lleno de controles. Es conveniente llevar el pasaporte a mano para evitar posibles líos.

Antes de llegar al destino, una parada histórica. Un bloque de piedra que dicen que es la mujer de Lot convertida en sal tras mirar atrás en la destrucción de Sodoma y Gomorra. Pero me pareció más curioso de la parada las formas y colores de los aluviones del mar Muerto: eran totalmente blancos, parecía nieve. Pero evidentemente es sal.

El parque natural de Wadi Mujib es un área montañosa con muchas variedad de fauna: el íbice nubio, el lobo sirio, el zorro de Blanford, la hiena rayada, el caracal... Pero mi objetivo al venir aquí no era ver animales, sino hacer un poquito de 'trekking'. La idea era hacer la ruta más dura, que son aproximadamente siete horas. Pero por motivos de tiempo y dureza de la misma, se abandonó el primer plan. Afortunadamente, hay un segundo. Una ruta llamada “el sendero del Siq”, bastante más corta y más fácil (en teoría). El camino remonta un río que desemboca en el mar muerto formando una angosta garganta. Puro espectáculo.

Nada más empezar, me quedé sin palabras por la hermosura del lugar. Sencillamente espectacular. Esta ruta está catalogada como moderada; pero nada más empezar comenzaba a notarse en las piernas el andar contracorriente. Piedrecitas en los zapatos y los pies pesadísimos con botas y calcetines empapados de agua provocaban el cansancio. Pero la maravilla del lugar te da fuerzas para seguir adelante. Poco a poco la camiseta también está mojada... Todo se complicaba.

Había partes en que el cañón no dejaba ver la luz, con paredes de unos 60 metros que se cruzaban unas con otras. Conforme avanzas comienza la emoción. Llegan las cascadas y hay que remontarlas. En algunas más grandes había cuerdas o escalas que ayudan a superar las dificultades. En otras ocasiones hay que formar las clásicas cadenas humanas para salvar alguna compleja situación, y yo pensaba: “dificultad moderada, no me creo nada”. Tras una hora remontando el río, se llega a una gran catarata que indica el final del viaje.

De la gran catarata colgaba una cuerda que es usada para bajar a rappel en “la ruta difícil”. El recrearte bajo la cascada y disfrutar como un niño chico después del esfuerzo es un merecido premio. Cuando hay una ida, toca una vuelta. El bajar las cascadas no fue menos difícil. Una experiencia divertidísima. Prometo volver para hacer la ruta grande. Sin duda.


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