| Vapores 'on the rocks' en Hammanat Ma'in |
|
|
|
| Jordania |
| Escrito por David Navarro |
Decidimos alquilar dos monovolúmenes para iniciar un viaje por el interior de Jordania. El primero, conducido por 'nuestro' Alí (que ya nos guió por el norte) y el otro por un nuevo chófer Kamal, algo brusco pero buena gente. Pero no hay tiempo que perder y tenemos mucho que hacer, así que madrugamos para ir a primera hora al Monte Nebo. Pero a veces por mucho madrugar no amanece más temprano y nos encontramos que abría una hora más tarde. Así que decidimos ir a nuestro segundo punto de la ruta, la ciudad de Madaba. Madaba es pequeña y debe su nombre a su antigua localidad moabita de Medeba. Hoy es bien conocida por sus mosaicos bizantinos, además de ser una ciudad ejemplo para la tolerancia religiosa, ya que conviven desde hace muchísimos años cristianos y musulmanes en paz. Destaco sobre todo el mosaico del mapa del mundo que hay en una iglesia ortodoxa. Por cierto lo tuvimos que ver en cuatro segundos mientras nos echaban por no haber pagado ticket de entrada (un clásico). Y peor aún fue cuando nos echó de nuevo la misma persona de la tienda de suvenir por ver un mural con el mosaico pintado del famoso mapa... Pasamos un poquito de vergüenza. Pero pagamos en el museo donde hay muchos más mosaicos para ver.Tras nuestra fugaz visita a Madaba volvimos para subir al Monte Nebo. Lugar desde donde Moisés divisó la tierra prometida, la tierra de Canaan y murió a sus 120 años, no está mal. En la cima hay una iglesia que erigieron en honor a Moisés y fue objeto de peregrinación. Aún lo es hoy día, como vino no hace mucho el difunto papa Juan Pablo II. De la iglesia original quedan mosaicos tan buenos o mejores que los de Madaba, el altar y poco más. El techo actual es de uralita (decepción). Eso sí, la vista es impresionante. Seguimos nuestra ruta y nos dirigimos camino al mar muerto. Pero nos desviamos un poco para hacer una parada especial, aunque la carretera se complicaba con curvas por un camino serpenteante que parecía que te llevaba a las entrañas de la tierra, aunque realmente te lleva a Hammanat Ma’in. Es una zona de unos 60 manantiales de aguas termales. Aunque una minoría está abierto al público. Fuimos a una catarata de unos 30 metros de agua caliente, a unos 50ºC. Habían hecho una especie de piscinita para bañarte allí mismo viendo la caída de agua. La sensación de estar debajo de la catarata y notar toda esa fuerza es bestial. Lo malo es el susto cuando te venía agua con un exceso de temperatura. Tras la cortina de la cascada se formaba una cueva. Allí dentro los vapores del agua que emanaban de la roca la convertían en una sauna natural. Los colores de la roca por los minerales que porta en agua (magnesio, potasio y calcio) y las formaciones de estalactitas y estalagmitas harían disfrutar a cualquier aficionado a la geología. Sin duda un buen relax tras hacer turismo.
Agregalo como Favorito
Compartir
Enviar email
Comentarios (0)
![]() |



Decidimos alquilar dos monovolúmenes para iniciar un viaje por el interior de Jordania. El primero, conducido por 'nuestro' Alí (que ya nos guió por el norte) y el otro por un nuevo chófer Kamal, algo brusco pero buena gente. Pero no hay tiempo que perder y tenemos mucho que hacer, así que madrugamos para ir a primera hora al Monte Nebo. Pero a veces por mucho madrugar no amanece más temprano y nos encontramos que abría una hora más tarde. Así que decidimos ir a nuestro segundo punto de la ruta, la ciudad de Madaba. Madaba es pequeña y debe su nombre a su antigua localidad moabita de Medeba. Hoy es bien conocida por sus mosaicos 
