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Jordania
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Escrito por David Navarro
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Desde la capital jordana, Amman, se puede hacer una excursión al desierto oriental donde hay algunos puntos interesantes que merecen ser visitados. Se toma la carretera que va camino a la frontera iraquí; tranquilidad, no hay ningún tipo de peligro porque aún son 150 kilómetros los que quedan hasta el borde.
Comienza la ruta viendo unos antiguos baños llamados Hammam As-Sarah, pero la verdad es que está la cosa muy venida abajo... es pequeñito y están trabajando para su recuperación con dinero del gobierno español a través de Cooperación Española. Pero con el ritmo de trabajo que llevan estos operarios, la cosa va para muy largo. Cerca de allí te encuentras con el castillo de Qasr Al-Hallabat. Se encuentra bastante recuperado gracias a Cooperación Española, pero todavía había mucho por hacer por las montañas de piedras que había en el campo. Pero lo que hay es muy interesante. Desde sus orígenes, romanos, bizantinos y omeyas siguieron manteniendo esta posición reformándola a lo largo de la historia.
Al pasar por el pueblo de Hallabat, a alguno del grupo le urgió el ir al baño. Así que Alí, el guía, consultó en el ayuntamiento. A su regreso, Alí, nos transmite que nos quieren invitar a un té. La costumbre jordana dice que es de muy mala educación el rechazar un convite. Por lo que entramos todo el equipo en el ayuntamiento. Subimos unas escaleras y nos metieron en el despacho del alcalde, por supuesto con él dentro. Fuimos muy bien recibidos, ya que España está ayudando con la rehabilitación de sus monumentos para así potenciar la economía local con el turismo.
El alcalde no hablaba ni una palabra de inglés, pero no hacía mucho que estuvo en Madrid y le encantó todo lo que vio allí... y sobre todo la movida madrileña y alguna feria de barrio a la que lo llevaron. Estuvimos conversando con él, y agradeciéndole su hospitalidad y la del pueblo jordano. Parecíamos más una misión política que un tour turístico. Luego nos hicimos varias fotos con él, apuntó mi nombre no sé para qué. Una anécdota muy curiosa.
David Navarro
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